martes, 15 de agosto de 2017

La Fiesta.

El Palacio de Bemt del mundo árido de Hasgon pertenece al Gobernador Planetario Argus Bemt, descendiente primogénito de la familia aristocrática Bemtsan. Una larga dinastía nobiliaria que había gobernado el planeta de forma democrática y continua durante los últimos milenios.

Los orígenes del Palacio son antiguos, tan antiguos que partes de su estructura han sido datadas anteriores a la caída de Horus. Es más, Argus se vanagloria inmodestamente de que el Emperador en persona llegó al planeta durante La Gran Cruzada, y que llegó a postrarse ante el supremo Regente de Hasgon (el Emperador Geon de Bemtsahin antepasado directo de Argus) en la sala capitular del Palacio para solicitar la anexión de Hasgon al Imperio, evento que, por supuesto, aconteció ante el beneplácito del Regente Geon. Y la vanidad de Argus alcanza a relatar de cómo modestamente la familia regente decidió enviar millones de tropas voluntarias a la Cruzada de la Humanidad, y cómo los valientes soldados de Hasgon llegaron a liberar cientos de mundos en nombre de Geon de Bemtsahin y del Emperador.

Y esas son todas las historias de guerra de Hasgon, porque Hasgon es un mundo árido, no hay cosechas abundantes ni minerales ni tecnología. La mayoría de la población vive en ciudades colmenas subterráneas dedicadas a la agricultura hidropónica y a la destilación del agua de la sal. Y su historia es tan yerma como su planeta, y desde la Gran Cruzada, ninguna plaga, invasión o terror ha azotado Hasgon. Es por ello que Argus Bemt ni quiere ni desea una guerra. Tan sólo se dedica a pagar sus diezmos al Imperio sin demora, proveyéndolos de mano de obra para mundos agrarios o mineros, o para el Astra Militarum. Y nadie de los que se envían regresa jamás, porque no hay nada por lo que merezca volver a Hasgon. Pero el sentimiento es mutuo, porque para Argus Bemt no hay nada que merezca la pena en el Imperio, porque él ya tiene lo que necesita. Un planeta para él sólo.

Así pues, Argus Bemt sólo puede lucirse contando historias durante los eventos que organiza periódicamente en su majestuoso Palacio, con sus veinte hectáreas de verdes pastos cubiertos por una bóveda cristalina, que reluce entre los mares de sal y arena del planeta.

Pero hoy la Mansión Bemt se encuentra ocupada por más gente que la habitual. Todos los altos oficiales de la Guardia de Defensa del Planeta así como altos cargos del Ministorum, ciudadanos ilustres y otros fieles al Imperio con ostentosos cargos públicos o privados habían venido de todas las partes del planeta.

Y Argus, el hombre más poderoso y rico de Hasgon, ejerce de anfitrión ante la majestuosa recepción que organiza para todas estas importantes personalidades por lo que no ha escatimado ni en comida, ni en alcohol, ni en otro tipo de vicios.

El motivo de la fiesta bien merece todas estas atenciones dada la situación actual. A lo largo del Ciclo solar (que equivale a tres años en Terra, pero debido a la presencia de dos soles no hay estaciones diferenciadas) se habían producido ciertas alteraciones e insubordinaciones en las colonias. Y lo más grave es la aparición de marcas y cultos demoniacos, nunca anteriormente presenciados en el planeta.

E iban en aumento.

Así pues había un clima de insurrección que se respiraba en todo Hasgon. Y Argus pretendía con esta recepción unir los lazos de distintas personalidades y fortalecer las relaciones con todas las facciones. Había que hacer frente común, porque Argus quería unidad, quería control, quería que todo siguiera igual. Porque sabía que Imperio no es ciego, y si esta situación iba en aumento, el  Astra Militarum vendría a hacer una visita. Y eso supondría la presencia de un Lord Comandante u otra peor personalidad que tomaría el control del planeta. Y habría juicios e inquisición, y Argus no quería acabar como su tatarabuelo Frederich deBremt que no resistió los juicios por tráfico ilegal y se pegó un tiro.

Así pues, Argus estaba dispuesto a todo para que la situación no cambiara. Y para ello había ordenado que todos los gobernantes sitiaran sus ciudades y que  vigilaran a sus ciudadanos. Cualquier delito era duramente castigado y cualquier delator era bien pagado.

La recepción progresaba espléndidamente. Habían llegado a ese punto de la fiesta donde los comensales empezaban a desinhibirse influenciados por todas las sustancias presentes en la fiesta y estaba alcanzando un clímax desvergonzante e inocente.

En ese momento Argus recibió una llamada. Por lo visto, un convoy con 200 insurgentes medio enfermos habían intentado escapar de la Ciudad Colmena de Fadonpor, y ahora se encontraban retenidos por las tropas de defensa a 50km del Palacio de Bemt.

“Putos bastardos” chilló Argus. Y en ese momento se le ocurrió una gran idea.

"¡Traedlos, traed a esos malnacidos a los muros del Palacio!". Le chilló al comunicador.

Al cabo de una hora, a las afueras del palacio, con el frío insultante de la noche del desierto, se agolpaban tiritando centenares de personas de todas las edades y sexo.

Una veintena de soldados vigilaba al grupo, y del porticón principal del palacio surgió Argus acompañado por las personas más importantes del planeta. Exactamente eran seis veces seis grupos de personas. Los treinta y seis ilustres.

Argus llamó al capitán de seguridad del Palacio y ordenó armar a sus invitados. Mientras tanto, Argus cogió una pistola, se acercó al grupo de detenidos, y sin mediar palabra, disparó a la figura más cercana, sin diferenciar si era hombre o mujer, niño o anciano.

Todos los detenidos chillaron horrorizados mientras los comensales reían o miraban con curiosidad la escena que estaba protagonizando su anfitrión.

Argus les gritó:

“¡Desnudaros malditos!¡desnudaros  y cavad! ¡Cavad hondo por vuestras vidas, ¡Cavad! Porque sólo el calor que desprende las entrañas de este maldito planeta os puede salvar!”.

Y así lo hicieron, tras verse obligados a desvestirse, con el frió del desierto azontando su temblorosa piel empezaron a cavar con las manos desnudas en la arena del desierto. La ropa acumulada fue prendida en fuego, y las llamas serpenteantes de la hoguera se reflejaban en los blancos y desnutridos cuerpos de los detenidos.

De mientras, en el palacio se seguía bailando y bebiendo y fornicando al son de la música.

En el muro exterior de la bóveda, el olor de la ropa quemada era penetrante. Argus contempló con ojos de locura los trabajos de los detenidos. Alguno de los invitados lo imitaba, mientras otros mantenían su borrachera activa a base de más licor. Alguno insultaba a los detenidos y algún disparo desataba el terror entre los cuerpos desnudos, no por ello sin que dejen de cavar. Todo el mundo lo sabía, pero nadie queríaadmitirlo. El hedor crece mientras los anos de los asustados detenidos dejan escapar su contenido por puro terror. Todos creen que podrán evitar lo ya inevitable, pero no va a ser así. La muerte se acerca.

Argus no dejaba de contemplar el foso, con los ojos bien abiertos, sin pestañear. Cuando cree que es  bastante profundo, escupe al grupo y les insulta

"¡Al fuego con vosotros, cerdos!", chilla, y se desata el éxtasis entre los comensales.

La sinfonía empieza con el primer disparo de la pistola Laser de Argus . Acto seguido, el resto de los comensales no tardan en unirse a su concierto con el resto de sus armas. Todos son luces de colores brillando contra la pared del muro. El éxtasis y la adrenalina hacen buen cóctel con las armas y el alcohol.

Entre el traqueteo de las armas y las descargas laser, se oyen los desgarrados gritos impotentes de los detenidos. Los cuerpos caen unos sobre los otros, formando macabros montículos donde con la luz de las armas se reflejan rostros llenos de pánico y terror.  Los disparos se suceden  sin descanso, sin distinción. Todo el caos se funde en la misma masa. La humareda crece, los gritos agonicos no. Es tal la barbarie, que la potencia de los Laser logra prender en los cuerpos.

Las llamas se avivan. Los cuerpos crepitan, pero los comensales siguen disparando. Y siguen y siguen, hasta que vacían los cargadores.

Pero no llega el silencio. Gritos de júbilo y locura se suceden alrededor de la hoguera. Los invitados, con sus caras hinchadas y rojas por el alcohol y la enajenación del que habían sido participes, empiezan a bailar, a aplaudir y girar sobre ellos mismos mientras lanzaban alabanzas a Argus y al emperador. La propia guarda del palacio mira impasible la fogata. No sienten pena, incluso aprubeban esta carnicería.

Pero la fiesta no termina ahí. Los elegidos vuelven al palacio y se unen más eufóricos que nunca al resto de sus compañeros. Ahora vuelan las risas, el alcohol y otras sustancias. Volaba la ropa, y los máximos dirigentes del Planeta se daban un festín de desembocada en lujuria.

Al día siguiente morirían quinientos disidentes, y en una semana la cifra ascenderían a mil. Y al mes serán decenas de miles. Y eso sólo en una ciudad colmena.  El horror inundará Hasgon. El terror se propagará por el planeta mientras por doquier le acompaña el dulce sonido del chisporroteo de las piras comunes llenas de insurgentes.

El caos ha llegado.

(..)

Ha pasado un año en Hasgon, y Argus Bemt está agotado. Se encuentra en una sala secreta del Palacio de Bremt. En una mano sostiene una botella de licor, en la otra una pistola laser. Una mujer desnuda yace a sus pies con la cabeza reventada por un disparo. De su herida sale humo y del agujero del hueso aún borbotea sangre. El olor a carne quemada es espantoso e inunda la sala. En una esquina de la habitación hay otra mujer que presenta magulladuras y heridas por todo su cuerpo. Está encogida en el rincón, sollozando levemente

“¡Cállate puta de una vez!” le grita Bemt, y le lanza un tiro que falla estrepitosamente llevándose consigo parte del techo de la sala.

Bemt da otro trago al licor. Va desnudo, le pica el brazo, le pica el cuerpo. Se lo mira y ve de nuevo como las verrugas crecen de tamaño.

Hace una hora, le han informado de la aparición de una flota del Astra Militraum - “¡Pues atendedles joder!” – gritó a sus oficiales.

De eso hace una hora. A estas alturas las obsoletas defensas orbitales deben de estar cayendo al planeta envueltas en llamas.

No tardarán en venir. No tardarán, no.

Argus apura la botella, vuelve a mirar a la chica y le sonríe.

Se pone la boca de la pistola en la sien y dispara. El cuerpo cae hacia un lado mientras la sangre graba toda la estancia.




sábado, 15 de julio de 2017

Stormwolf

Gisli Binfak y sus compañeros se mostraban inquietos dentro de la cañonera Stormwolf.  Los espacios cerrados no eran el mejor sitio para encerrar a los Wulfen. Pero todos soportaban sus ansias de sangre dentro del habitáculo de carga gracias a su resistencia mental, mientras se agarraban a los amarres de la nave para evitar las turbulencias del viaje.

La cañonera atravesaba velozmente las largas columnas de humo que emanaban de los incontrolables incendios que brotaban de las pozas de carbón. Mirara donde mirara, el piloto sólo distinguía un paisaje desolador. El encapotado cielo era continuamente alimentado por los miles de fuegos, y la poca luz que se filtraba del cielo lo hacía a través de las rojizas nubes, bañando la negra ceniza depositada en el suelo.

El planeta había caído, pero los Lobos habían llegado y aún había un último atisbo de esperanza para la humanidad.

(…)

La insurrección alcanzó el clímax una semana antes, cuando el Culto Genestealer tomó el control del planeta, demoliendo la jerarquía del Adeptus Ministorum y saqueando las armerías de la Guardia Imperial. La guerra se propagó por todo el planeta, y el Culto logró acabar con los reductos de la Guardia Imperial. Sólo un regimiento del ejército Imperial sobrevivió parapetándose en la Ciudad Colmenta Tuvno V que siguió luchando, y sangrando, y rezando al emperador.

La desesperanza inundaba sus corazones, y cuando llegó el momento más crítico y con la guarnición al borde de la caída, el Emperador de la humanidad escuchó sus plegarias. Y sus plegarias tomaron la forma del Crucero de Batalla “Témpano de Hielo” de los Lobos Espaciales. La inmensa astronave apareció en la órbita del planeta. Y fue recibida con una calurosa bienvenida de las defensas orbitales, pero el crucero las silenció fácilmente.

Los Lobos, sorprendidos de encontrar esta hostilidad, descubrieron la insurrección y localización el regimiento imperial asediado en Tuvno V. Los Marines movilizaron sus tropas, rompiendo el bloqueo y reforzaron la Ciudad Colmena. Los Lobos habían desembarcado, y el culto ya no podría acabar fácilmente con la resistencia Imperial. Pero el planeta aún estaba en manos del Culto, y poco se podía hacer.

Los jerarcas del Adeptus Ministorum se reunieron con los capitanes de los Lobos, e invocando la sabiduría del Codex Xenos, estudiaron las consecuencias de la infestación alienígena. La conclusión era clara. El Culto era un cáncer que se propagaba con gran rapidez, y en caso de necesidad era requerido ejecutar una orden de Exterminatus para arrasar el planeta e impedir la llegada a los Tiránidos.

Los ejércitos imperiales evaluaron su situación y se decidió no ejecutar la orden. Cabía la posibilidad de eliminar a su Magus genestealer, de esa forma se rompería el vínculo sináptico con los Tiránidos y el horror nunca llegaría al planeta.

Sólo faltaba localizarlo.

Pero fue tarea fácil. El lazo psíquico del Magus era tan poderoso que su poder retumbaba en las mentes de todos los psíquicos Imperiales. Los Sacerdotes Rúnicos no tuvieron problema en descubrir su ubicación, por lo que se ideó una estrategia simple. Un pequeño volador se acercaría a la zona objetivo lo que daría a entender que se trataba de un mero reconocimiento y no levantaría graves sospechas. Pero el volador sería una cañonera Stormwolf, que acribillaría la zona de desembarco y luego soltaría una valiosa carga, una escuadra de Wulfen. Estos poderosos soldados se infiltrarían rápidamente por la mina hasta lograr llegar al objetivo y eliminarlo. El resto de Marines llegarían posteriormente para darles apoyo.

(…)

Los sensores del piloto se iluminaron, su blanco estaba cerca. Una luz parpadeante iluminaba la bodega de carga. Era la señal. Los Wulfen debían prepararse.

De repente, innumerables explosiones detonaron alrededor de la nave, rodeando y acorralando a la Cañonera en un sinfín de estallidos y metralla. Las baterías antiaéreas Imperiales habían sido emplazadas para proteger al Magus, abriendo fuego indiscriminado contra la cañonera. La Stormwolf, sorprendida maniobró bruscamente, pero aún así recibió múltiples impactos, muchos de ellos castigando y dañando el fuselaje. Un disparo certero reventó la cabina del piloto, matándolo instantáneamente.

El espíritu máquina de la nave se hizo con el control, pero con los motores ardiendo y los flaps destrozados, no pudo controlar el vuelo, y la gigantesca sombra de la nave en llamas volteó en el aire e inició una caída espectacular. Tras una larga estela de fuego y humo, La Stormwolf impactó duramente contra el suelo, elevando llamaradas y explosiones hasta que el cerámico caparazón del aparato quedó inmóvil en el suelo.

Del fuselaje de nave salían chisporroteos y pequeños fuegos. La escena era devastadora. Incluso de todo ese panorama desolador, la silueta de la Stormwolf crepitando con el fuego que la consumía resultaba inquietante.

Un grupo de cultistas emergió de las sombras y se aproximó a los restos. Los herejes avanzaron con precaución, rodeando los escombros de la nave. Ante la orden del que parecía su líder, varios de ellos empezaron a colocar cargas de demolición en el fuselaje del vehículo para garantizar su completa destrucción.

Uno de ellos se aproximó a la trampilla de desembarco, y de pronto, ésta se abrió de par en par. El cultista agarró su rifle automático y apuntó con miedo hacia el interior. De la oscuridad del interior de la nave, numerosos ojos brillantes le devolvieron la mirada.

El cultista gritó algo a sus compañeros, pero todo pasó demasiado deprisa. Desde la oscuridad de la bodega de carga, una enorme garra del tamaño de una cabeza atrapó al cultista y lo arrastró hacia la oscuridad. Se oyeron graves alaridos junto con el ruido de ropas rasgadas, carne triturada y huesos rotos. El resto de cultistas se asustó y dio un paso hacia atrás alarmados, apuntando temblorosamente sus armas. Pero no tuvieron tiempo para hacer nada más.

Los Wulfen emergieron rabiosos del interior de la nave. Una vorágine de zarpas, garras, cuchillos tormenta y martillos descomunales aplastó a los cultistas. Parecía que el pánico se apoderaba de las víctimas e iba a resultar una victoria fácil. Pero impulsadas por una mente vil, más y más cultistas emergieron de las sombras rodeando a los Lobos. Los Wulfen respondieron con una furia inimaginable, y las tropas enemigas fueron despedazadas una tras otra.

Gisli sonreía. Con sus garras de hielo atravesaba los pechos de los cultistas. Una sucesión de rápidos zarpazos arrancaba cabezas y miembros, rompía armas y huesos. Gritos y alaridos de dolor impregnaban el humeante aire, pero la carnicería no cedía.

Con la llegada de más enemigos, varios Wulfen resultaron heridos, pero su odio les permitía seguir luchando hasta el último aliento. Gisli aplastaba, pisoteaba, desmembraba… Los cultistas chillaban, disparaban, se agazapaban. Y así prosiguió la carnicería hasta que al último cultistas se le machacó el cráneo con un martillo del tamaño de su cuerpo.

Entre la montaña de cadáveres humanos, Los Wulfen se alzaban sonrientes, saboreando su victoria. 

Pero la victoria fue fugaz.

Las cargas de demolición fijadas en el chasis de la cañonera hicieron explosión. La munición de las armas pesadas y el reactor de la Cañonera exploraron a la vez, intensificando el poder de destrucción de los explosivos, y la metralla y la onda expansiva sorprendieron a los Wulfen. Todos los cuerpos saltaron por los aires. Todo el suelo se levanto decenas de metros y volvió a caer pesadamente. La humareda que provocó la explosión rivalizó en intensidad con las pozas en llamas del planeta.

Gisli recuperó la conciencia enterrado en un mar de barro, metal y sangre. Un brazo amputado de algún cultista le tapaba la cara. Tenía medio torso expuesto, el resto estaba enterrado entre el lodo y escombros. Gisli maldijo, no podía moverse. Notaba como tenía varias costillas rotas y sus piernas entumecidas. No podía saber si las tenía rotas… o tan siquiera si aún tenía.

Pero esa horrible sensación no fue lo peor. Un fétido olor inundó las sensibles mucosas de su hocico. Ese olor era diferente, más penetrante, más fuerte que el de los cultistas, más ácido, más venenoso, menos humano. El Wulfen apretó los dientes al descubrir de qué vil criaturas se trataban. Eran Genestealers. De las sombras emergieron sus temibles formas, y empezaron a acercarse al malherido Wulfen.

Gisli maldijo a todos los demonios del caos. El dolor era muy intenso, y no podía moverse. Aulló fuerte en señal de odio. El aullido produjo efecto, pues los Genesteares dejaron de avanzar. Se mostraron alarmados. Por un momento Gisle pensó que su aullído les había asustado, pero su agudo oído le devolvió a la realidad. Otros aullidos estaban respondiendo a Gisli. Sí. Y entre esos aullidos otro ruido perseverante iba aproximándose. Era el inconfundible sonido de los Land Raiders.

Los genestealers bajaron la cabeza y miraron a Gisli. Él les mantuvo la mirada y sonrió. Quizás iba a morir allí, pero esos malnacidos no iban a correr mejor suerte.

jueves, 15 de junio de 2017

Confesión

+++INICIO DE TRANSMISIÓN+++

+++Grabación de la Confesión 93522.46425+++

+++Fecha de registro+++
440.M41

+++Origen de la Transmisión+++
 Mundo Prisión +++CONFIDENCIAL+++

+++Tribunal Interrogador+++
Padre Athael                   
IM-96345.61

Padre Jryp                      
IM-98758.23

Capellán Fethter               
AA-63434.45

Inquisidor Qanto.              
OE-06785.74

+++Prisionero Confesor+++
Daelus Mars

+++Rango+++
Historiatum Escriba asignado al regimiento en rango de Soldado Raso.

+++Unidad Militar+++
Asignado en:
Ejercito Regulares de Tallarn
División móvil .43
I Brigada Móvil
III Regimiento Ópalo
VI Batallón
Compañía Verde
Sección Primera
Pelotón Ratas del Desierto

+++Código Imperial Identificativo+++
TEMPESTUS.TALLARN.15678.61787.74563.55853

+++Acusación Imperial+++
Herejía 

+++Causa de la Acusación+++
Colaborador en la Rebelión del Regimiento contra el mando imperial del Mundo Desértico Hasgon.

+++Inicio de la Grabación+++

(…)

(sollozos)

No pudimos hacer nada, no pudimos reaccionar de otra forma. Estaba en todos lados, en nuestras mentes, en nuestros cuerpos. No podíamos escapar. No podíamos… Toda esa... Toda esa situación no hubiera pasado si nuestro Comisario +++COMISARIO OCTAVIUS. ESTADO: EJECUTADO+++ no hubiera sido el primero en… Yo… Me arrepiento. Me arrepiento con sinceridad. Veo clara nuestra culpa, pero no podíamos parar. No nos dábamos cuenta. Yo (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++

(sollozos)

(…) ya que la caída del batallón fue debida al cúmulo de circunstancias a las que nos vimos sometidos en tal inhóspita ubicación. El Batallón fue desplegado en la zona +++CONFIDENCIAL+++ donde la misión del Batallón consistió en +++CONFIDENCIAL+++  que durante meses los soldados convivíamos de cualquier manera en aquel infernal desierto, bajo un cielo que nos castigaba cruelmente la piel y la mente. El sargento (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…)  durante el día, el caluroso sol nos abrasaba y el viento silbante aturdía nuestros oídos. Por la noche, el frío penetraba en nuestro cuerpo y por la mañana el rocío nos empapaba las ropas. Era una situación desconcertante. Era un frío y un calor más extremo que el que conocíamos de Tallarn. Quizás ahora comprendo a los extranjeros que visitan nuestro planeta natal. Pero en Hasgon sufríamos un cielo inmaculado sin nubes, sin piedad. Durante las largas noches de guardia lo contemplábamos, perdiendo nuestros pensamientos  entre las innumerables estrellas del firmamento. Y cada luz la imaginábamos como las semillas florecientes del Imperio que estaban dando sus frutos. Y ante aquella visión tan espectacular nos veíamos lanzados hacía un estado de vergonzosa pequeñez. Y esa sensación de inferioridad se extendió entre la tropa. Este clima extremo empeoraba nuestra psique y nos percibíamos como un Batallón huérfano, perdido, alejados de la mano del Emperador. Queríamos al Imperio pero cada día lo veíamos como una idea más y más lejana. Mi familia (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) entonces el Padre Predicador del Batallón +++PADRE PREDICADOR HUY DE RUTT. ESTADO: DESAPARECIDO+++ aumentó sus esfuerzos con la tropa. Dedicaba fervientes  rezos a la palabra del Emperador, y causaba tanta dedicación que la voracidad de sus palabras consumía nuestras energías. Su esperanza resultaba tan trascendente a la tropa que todo nuestro amor hacia el Imperio palidecía ante el brillo de su palabra. Incluso para el (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) del transcurso  de campaña, donde el Comisario Octavius fue ganando peso entre las tropas, y sus discursos beligerantes empezaron a inculcar una necesidad de lucha tan fuerte, que su idea fue creciendo y ramificándose en nuestro subconsciente hasta convertirse en una posesión obsesiva del control de la verdad. Todo esto nos llevó a que Octavius no admitiera preguntas y cualquier duda a su autoridad era contestada repetidamente con su gatillo. (…) Aunque no quisiéramos admitirlo, su palabra acabó convirtiéndose en una fe más fuerte que la que profesábamos al amado Emperador. Él rompió nuestro sentido y nos vimos sometidos con gusto a su opresión. Nuestra devoción servía reverentemente a su sagrada causa, ya fuera por las buenas o por las malas. Y dejamos de discernir entre la que ahora se que es la única y auténtica verdad del Imperio o la palabra de Octavius. En la fecha (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(Larga pausa, ruido de respiración profunda)

(…) entonces fue cuando el Padre Predicador acogió con los brazos abiertos la exaltación del Comisario, y con estas dos voces dictatoriales en nuestra cabeza día a día, sol a sol, entregamos el cuerpo y el alma a nuestra opresiva cautividad. Nos convertimos en un Batallón vaciado de la moral imperial, vaciado de los sentimientos. El trastorno estaba tan extendido que, a la hora de operar en el campo de batalla, nos movíamos como ceniza llevada por el viento. Cuando estábamos (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) campaña prosiguió sin descanso. Dejamos de recibir noticias de nuestra familia. Dejamos de recibir suministros. Dejamos de recibir tropas de reserva y cada día veíamos como muchos de nuestros camaradas pasaban a mejor vida. Pero no lo cuestionábamos. Los vivos seguíamos marchando, dejando huellas de la sangre que manaban de las heridas de pies desollados, mientras que nuestros cuerpos proseguían la lucha como simples marionetas. A los ojos del emperador creo que él no +++GRABACIÓN ELIMINADA POR ALTA HEREJÍA+++ tarea era implacable, despiadada. Y por más que avanzáramos parecía que el éxito de nuestra misión se alejaba +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ fracaso, e íbamos encaminados hacia una indiscutible +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ del afán liberador +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ horribles torturas que el enemigo causaba en caso de caer presos. Yo nunca (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++


(…) entonces las oraciones inundaron las bocas de nuestros predicadores. Las voces e invocaciones se alzaron hasta los cielos y las palabras se volvieron más y más fuertes llenando todos los huecos de nuestro corazón. Ante semejante estado de incapacidad nuestra mente era incapaz de pensar, y rezábamos con ellos y exaltábamos a nuestro Salvador. No sé que rezábamos. Vivíamos el día a día como una mera percepción sin importarnos qué pudiera pasar. Creo que estuvimos implorando y suplicando durante días, quizás semanas. Las sensaciones físicas parecían tan evanescentes que no logro recordarlo. Pero muchos cayeron exhaustos. No sé cuánto tiempo tardamos pero +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ no le dimos más importancia, pero cuando caía la noche, más y más  sombras rondaban por el campamento. Creía que eran ilusiones provocadas por mi mente demente... pero no. Eran reales, muy reales, y recuerdo claramente que alteraban mis sueños susurrando palabras de placer. Entonces +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ decayendo en arrebatos de crueldad, de perversidad. La lujuria empezó a apoderarse de  todos nosotros sin apenas turbarnos. Cualquier pensamiento moral no era más que una leve palabra sin fuerza que se alejaba rápidamente (…)  +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) forma que había tormentos agudos, martirios demasiado profundos y éxtasis demasiado elevados para que pudiéramos comprenderlos.  

(sollozos)

(…) porque cuando el cuerpo se altera de esa forma y alcanza semejante clímax, el intelecto se opaca. No lo sé. Tengo momentos en blanco. Recuerdo derivas mentales, largas tiempos de vacío con el espíritu vagando en una profundidad sin fondo. Recuerdo visiones de excitación y extraños sueños con cuerpos desnudos. Yo... yo perdía el control. No existía pena ni alegría. +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ que nuestros instintos hubieran evitado, pero la cálida carne, su cálida carne... Eran jóvenes y robustos, y su sangre fluía caliente clamando por su éxtasis mientras mi vientre atormentaba mi mente con extraños deseos de +++GRABACIÓN CORRUPTA+++  de muchas inexistentes privaciones que atizaban aún más ese calor viril, en medio de un clima tan torturante. No, no necesitábamos lugares cerrados ni había pudor en esconder nuestra naturaleza. Convivíamos abiertamente sin tabús ni complejos. El Emperador debería conocer +++GRABACIÓN ELIMINADA POR ALTA HEREJÍA+++ apenas hubieran bastado para contentar a todo nuestro grupo, ni aun cuando sus músculos fueron del gusto de los hombres. Ahora comprendo el horror por tan sórdida situación, mientras nuestros hombres satisfacían entre sí sus crecientes necesidades, haciendo uso de sus cuerpos desnudos untados del lubricante de las armas o mezclando la tierra con el agua para hacer lo propio con el barro... La arena, el sol. Todo parecía descontextualizado. Yo mismo en la nocturnidad encontré a un chico joven desmembrado con el que (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++

(…) íntima y cálida unión de sus cuerpos, y el roce de sus miembros encontraba algo oculto en ello, pero la pasión mental enlazaba de alguna forma nuestros espíritus, dando un sentido incomprensible a nuestra lujuria, y dedicábamos todos los esfuerzos en que no se apagará la llama del deseo. En esa búsqueda, muchos cayeron muertos, completamente sedientos por no poder apaciguar su apetito salvaje y desmesurado que les obligaba a degradar sus cuerpos, ofreciéndose a desempeñar cualquier papel que pudiera garantizar el dolor y la degradación física que les mantenía en éxtasis. No recuerdo nombres, no, ni recuerdo a Octavius ni a De Hett. Todos eran sombras. Todos éramos sombras de colores, bailando sin más música que la que emitían innumerables gemidos de placer y alaridos de dolor mientras manoseábamos los cuerpos (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++


(…) que ahora me parece excesivo y sádico. Pero entonces resultaba inevitable, era como una simple rutina ¡Padre! ¡Tiene que entenderlo! ¡No éramos nosotros! Como soldados tenemos las manos tan manchadas de sangre que no notamos la transformación. Mi trabajo siempre ha sido herir y matar, sufrir y fornicar. Todo ello tan breve e imponente… y en este nuevo éxtasis encontrabas sentido a todo ese dolor. Disfrutabas con él. Lo querías. ¡Lo necesitaba! Sí, en el fondo el Dolor te hablaba y usaba una palabra muy poderosa. Decía “vivo, estás vivo! ¡Lo juro! Lo oía claramente. (…) Esta espiral depravada de lujuria nos hacía sentir perfectos después de tanto sufrimiento pues +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++ que cuando había necesidad de matar escribíamos nuestra necesidad con las armas o con los látigos sobre sus amoratados cuerpos. Pero dentro de toda esa vorágine destructiva, nuestros placeres pasaban con tanta vertiginosa rapidez como nuestras penas (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++


(…) fui enviado para evitar que cualquier movimiento Imperial pudiera interferir en nuestro Batallón e influenciar en la nueva unidad. Muy a mi pesar me incorporé en una unidad imperial. Una nueva unidad llena de hombres sanos sin imperfecciones. Jóvenes y robustos cuerpos. Pero algo me dio fuerza, y durante ese tiempo supe de nuevo quien era yo y pude controlarme, pero quería volver. Deseaba volver. Mi infiltración fue fácil, y me desenvolvía bien. Logré pasar completamente inadvertido y mi teatro duró lo necesario para poder sembrar mi imperceptible influencia. Pero mientras sembraba la maldad, los deseos volvían y me atormentaban. No lo sé explicar… ni el sol de ese planeta era tan duro como la represión que sufrían mis instintos carnales. Y era aún peor al contemplar a los jóvenes reclutas libres aún de mi pecado. Entonces cuando la persuasión estaba a punto de alcanzar su clímax, los cielos azules del planeta rugieron con la caída del Hielo espacial. Fueron los Lobos, esos verdaderos hijos del emperador, los que llegaron a nosotros. Y para mi salvación, me encontraron a tiempo. No hay +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ agotado por la clausura, mientras un intenso sentimiento de soledad y de desagrado por mi cuerpo recorrían mi mente, pero noté que mis ideas ya no me abandonaban y volvían las palabras. Así empecé a conversar con el vacío y, era entonces cuando la locura me permitía sentir su proximidad con (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++


(…) los terrores y los errores cometidos. Por eso Ruego al Emperador que las gentes que oigan mi confesión no lleguen nunca, por mero amor al brillo áureo de la lujuria, a prostituir su vida entregándola a otra causa alejada de la palabra del Emperador. Yo, ahora… Por pura vergüenza no puedo repetir otras cosas que he sufrido o causado. Pero lo que aquí he dicho estuvo y formó parte de mi vida y por desgracia no puedo enmendarlo. Mi corazón me dice que he vuelto a abrazar al Emperador, lo noto, pero aún aquí oigo la voz, la otra voz. Esa voz sensual. Sí, aún aquí abajo, está aquí, a mi alrededor. Y hace burla del mísero poder del Imperio. No, no. No quiero volver. Quiero volver.

¡Paradlo!

¡Haced que calle!

(Aullido)

(Ruido de ropa arrancada)

¡Quitadme la marca!

¡Quitádmela!

¡Padre!

¡Dios!

¡Emperador!

¡Por el Imperio!

¡Quítadme esta marca!

¡Libradme del Caos!

¡Nooooooooooo!

(Aullido largo)

(Ruidos de movimiento)

(Ruidos incomprensibles)

(Quejido)

(Sollozos)

(…)

+++ Fin de Confesión 93522.46425 +++

+++ Veredicto del Inquisidor Interrogador+++
El prisionero mostró arrepentimiento y disposición sincera parar abrazar la luz del emperador. Se le concede su deseo para volver a ella a través de los Hornos de Fundición del Mundo Prisión +++CONFIDENCIAL+++

+++Sello de Conformidad con Veredicto+++

+++Sello Confirmado+++

+++Prisionero Condenado+++
Historiatum Escriba Daelus Mars
TEMPESTUS.TALLARN.15678.61787.74563.55853

+++Condena+++
Muerte inmediata por la gracia del Emperador

+++Condena Confirmada+++

+++Estado a Fecha Actual+++
Ejecutado

+++ FIN DE TRANSMISIÓN +++

domingo, 14 de mayo de 2017

El Culto

Si algún Inquisidor estuviese interesado en descubrir los misterios de un minero como el Ciudadano Uihe de Colmena III, sin duda primero abriría su botiquín.

En el primer estante encontraría  los medicamentos de usos excepcionales, como HasyLax y Pemer para la dilatación pulmonar, luego hay una botellita de Troemo que tiene un gusto metalizado que trata de disimularse con menta y se usa para dolores musculares, y por último hay unas gasas y apósitos. En el segundo estante encontraría la flor y nata de los medicamentos comerciales, donde se mezclan píldoras alargadas y  pastillas del tamaño de una moneda y de uso tan común para tratar todo tipo de dolencias. En el tercer estante encontraría sencillos productos de higiene, como cremas de afeitar y cremas. Nada fuera de lo normal.

Pero la Inquisición sabría que hay algo más, así que gustosamente descolgaría el botiquín y descubriría un pequeño hueco en el plafón de la pared, que alberga un frasco que contiene una sustancia realmente seria. Tan seria que la denuncia por herejía sería suficiente para enviar a Uihe a servir como combustible fósil de los reactores de la ciudad.

Pero no había Inquisición, y por ahora Uihe se encontraba a salvo, de pie frente al lavabo, contemplando su imagen reflejada en el espejo. Uihe casi no reconocía su reflejo. Estaba demacrado, con ojeras, y los surcos de su cara se habían acentuado. Llevaba mucho tiempo intentando conciliar el sueño, y quizás sería esta noche, después de otra larga jornada de trabajo en la zona minera, en la que lograra dormir. Porque dormir es bueno, el descanso es bueno, Sus nuevas amistades se lo habían dicho. Y pensando en todo eso, Uihe dio un sorbo a su frasco prohibido y lo volvió a encerrar en su escondite. Luego tomó la esponja y se inclinó sobre el lavabo para mojarla. No había nada más refrescante que mojarse la nuca con la esponja mojada. 

Abrió el grifo, pero no cayó ni una gota. Uihe extrañado se inclinó sobre la pica, y entonces una voz salió del sumidero, susurrando:

- Ayúdame...

Uihe retrocedió asustando mientras soltaba la esponja. Sacudió un poco la cabeza para intentar despejarse, y volvió a acercarse al lavabo, mirando con cautela el desagüe.

El baño formaba parte de la única habitación de su apartamento-nicho. Se oía débilmente la radio ofreciendo la oración nocturna al Emperador. Cuando terminara, probablemente se sintonizaría el parte de guerra de las tropas de Cadia. 

Los plafones de las paredes presentaban una detestable trama amarillenta que la humedad había deformado hasta crear bultos sobre los plafones de la pared. En algunos lugares había crecido tanto el moho, que había causado su desprendimiento. No era un nicho muy acogedor pero Uihe estaba tan acostumbrado a ella que ya no reparaba en su aspecto.

El agujero del sumidero era oscuro. Uihe se inclinó sobre él, y notó un fétido olor proveniente del desagüe, como a pescado podrido, y se llevó las manos a la nariz.

- Ayúdame...

Uihe gritó con fuerza. Había, sí, una voz. Una voz que parecía la de un hombre que denotaba dolor. Uihe se intentó tranquilizar y buscar una respuesta racional a todo aquello, quizás era un efecto acústico de las cañerías y algún vecino tenía problemas. Uihe se acercó con miedo al lavabo y con un hilo de voz le dijo

- ¿Hay alguien ahí?

No hubo respuesta del desagüe, pero el desagradable olor pareció acentuarse.

- Queremos conocerte, Uihe... Todos queremos conocerte.

La cara de Uihe palideció. Empezó a temblar mientras contemplaba el lavabo. Una imagen recorrió su mente. Gax.  Gax lo ayudaría, su nuevo compañero en la mina sabía de alguna forma sus problemas, y él le había ayudado a conseguir los medicamentos que le ayudaban a trabajar. Gax quería a Uihe. Él le cuidaba. Él entendería sus problemas. Le contaría lo que le pasa, y Gax, el gran Gax, el “calvo” como lo llaman en la mina, le ayudaría a salir de toda esta mierda. Gax, Gax, Gax…

- Ayúdame Gax

Dijo Uihe en voz alta. Como un rezo desesperado

- Ayúdame Uihe

Contestó por última vez aquella la cañería.

Uihe retrocedió. Retrocedió hasta que su espalda chocó con la puerta de su vivienda, ahí se dejó caer hasta que se notó  en el suelo. Y así se quedó acurrucado, pasando otra noche en vela, vigilando a  la cañería, vigilando sus temores.  



jueves, 27 de abril de 2017

Las Columnas de Harstein

- Ez Aki.

Dijo el Chamán Goblin tocando una negra columna.

- Zi, ziento el poder, ez aki. Zurge también de ezaz piedraz.

Y señaló hacia otras tres columnas. Por su distribución sobre el terreno, las cuatro columnas formaban un polígono bien alineado. Esta debía de ser la zona que los Goblins estaban buscando desde hacía semanas. El poder que emanaba de ellas era evidente.

Una grotesca sonrisa iluminó la fea cara cortada del Rey Goblin Moruno. El camino hacía sido largo e incómodo, ya que sus porteadores habían sido devorados por sus Trolls días atrás cuando estalló una discusión acerca de las raciones. Bueno, ahora estaban todos satisfechos. Los Trolls tenían el estómago lleno y sus porteadores ya no se quejaban del peso de su Rey, ya que estaban todos muertos. Pero caminar era horrible, y cansado. Y Moruno lo odiaba profundamente.

Metió sus manos entre su ropa para acomodar sus carnes, y gritó a su partida de guerra:

- Muy bien chikoz, ya habeiz oído ¡Desplegaoz! Ke kada unidad vaya a una kolumna. Nukuz, lleva a tuz chikoz a la maz alejada.

Y las tropas, con un poco de desaliento, empezaron a moverse hacia sus posiciones.

Moruno estaba contento, Gorkamorka les había traído a un nuevo mundo lleno de poder que podrían utilizar para hacer prosperar a su clan. Esto era la promesa de futuro de su Dios. Ya no habría más sometimientos a los Orkos, ya no habría más burlas de otros clanes. El clan Moruno los iba a conquistar. A todos.

Por el Este se desplegó una pequeña unidad de Goblins acompañados de enormes Garrapatos de las Cavernas, y por el Oeste la unidad de Trolls de Rio. Nukuz avanzaba hacia el Norte, comandando a la unidad principal de la partida. Eran casi un centenar de rudos Goblins, y Nubuk estaba orgulloso de su hatajo de soldados, porque sabía que si las cosas se ponían feas, se podría ocultar fácilmente entre sus chicos. 

Pero en ese momento, justo cuando estaban a punto de llegar a la columna, las cosas se pusieron feas.

El suelo empezó a temblar. Los Goblins pensaron que era debido a que sus pasos retumbaban en el suelo, pero cuando éste se agrietó y empezaron a surgir manos y cuerpos, los Goblins se dieron cuenta de la realidad y se acobardaron.

Moruno, que desde lejos vio como innumerables criaturas se levantaban de la tierra por todo el campo, empezó a gritarles, y el terror que infundía el Rey les obligó a avanzar más apretados y a más velocidad, con la suerte de que las criaturas que poco a poco salían a la superficie eran fácilmente arrolladas por la unidad Goblin. Incluso cuando alguna lograba zafarse de la tierra y abalanzarse contra ellos, los Goblins, por pura inercia, la tumbaban con facilidad

- Ezto va perfekto.

Pensó Nubuk escondido entre los escudos de sus esbirros.

Un espantoso alarido, gélido y rasposo, brotó de la nada. Ese grito fue el más aterrador que jamás hubieran oído. La sangre de los Goblins quedó congelada y sus corazones se rompieron como un témpano de hielo al chocar contra el suelo. Más de una docena cayeron fulminados por el puro terror que infundió el alarido. Nubuk se acobardó. Farfulló órdenes incomprensible apremiando a sus tropas a avanzar mientras él retrocedía hasta el final de la fila. De pronto, una enorme figura alada les cayó del cielo, arrasando con su envergadura casi a media unidad. Nubuk, al encontrarse en la retaguardia, esquivó la muerte por muy poco, y cuando se recobró del espanto, solo puro contemplar con horror la figura del Rey Ghoul montado en un Terrorgheist.

El Rey Moruno tenía los ojos desorbitados. Por todos lados habían surgido de la tierra innumerables criaturas que atacaban a sus unidades. Los Trolls casi habían sido arrollados por una vorágine de Ghouls, y por el norte podría ver como Nubuk le miraba cobardemente, con los ojos inundados de terror mientras intentaba huir de un enorme murciélago podrido que masacraba a su unidad sin contemplaciones. Cerca de la columna del Este otras criaturas enormes habían hecho aparición, pero al menos los Garrapatos, ajenos al miedo que inspiraban esas criaturas, se habían abalanzado sobre ellas y devorado como si hubieran estado una semana sin comer (de hecho llevaban cinco días sin comer)

- ¡Chamán! ¡¡Haz kozaz brillantez!!

Le gritó furiosamente el Rey. El Chamán pareció salir de su absorto y dejó de acariciar la columna. Por primera vez miró a su alrededor y vez se dio cuenta de la situación. Muy nervioso empezó a hurgar en su bolsa. Encontró lo que buscaba y lo alzó victorioso para que el Rey lo viera. Era una seta, una seta con una copa azul coronada con topos blancos. El rey le devolvió una mirada de incomprensión. El Chamán se encogió de hombros, y se la comió. De repente su cara se iluminó con verde magia mientras sus facciones adquirían una incontrolable locura fuera de su habitual enajenación. Su boca empezó a emitir una serie de balbuceos incomprensibles, y luminosos proyectiles surgieron de su cuerpo que impactaron contra la criatura monstruosa.

Pero aparentemente esa magia no surgió efecto porque el Terrorgheist siguió masacrando la diezmada unidad de Nubuk sin apenas inmutarse. Entonces el Rey Moruno tuvo miedo. Vio como la criatura alzaba a Nubuk por el aire y lo hacía caer en sus fauces. No oyó el ruido de huesos rotos, pero pudo imaginárselo.

La situación en la columna del Oeste estaba peor. Nada quedaba allí de sus Trolls, y los victoriosos Ghouls se dirigían ahora hacia el Rey Goblin. Sin pensarlo demasiado, Moruno decidió que más valía vivir otro día para lograr las columnas, así que empezó a correr hacia las tropas que le quedaban en el Este. Al menos los Garrapatos le darían una oportunidad.

Pero en la columna Este, una extraña criatura acosaba a una unidad de arqueros Goblins. El Rey llegó jadeante, y de repente, al notar su presencia, la criatura se giró hacia él.

- ¡Kazkaraz no!

Dijo en voz alta mientras la criatura se le abalanzaba con una lluvia de zarpazos y mordiscos. Milagrosamente, el Rey pudo esquivarlos y zafarse de sus ataques, y en el momento en el que la criatura se iba a lanzar de nuevo a por su presa, los Garrapatos se arrojaron sobre su espalda y empezaron a desmembrarlo sin piedad.

- Zeguid azi, zequiz azi ¡no pareiz!

Les gritó mientras seguía corriendo. Los Garrapatos se giraron hacia el Rey con un gesto de confusión. Los Goblins cercanos tampoco supieron reaccionar.

Pero dio igual.

El Terrorgheist aterrizó sobre los Garrapatos, chafando a todos ellos bajo sus zarpas. Los Goblins asustados empezaron a huir pero con la confusión fueron rápidamente desintegrados por la magia del Rey Ghoul y los rápidos y demoledores ataques del Murciélago no muerto.

El Rey corrió. Corrió como nunca, y corrió y maldijo ante Gorkamorka que su flácido cuerpo no le permitía correr más. A medida que se alejaba de las columnas y entraba en el bosque, empezó a oír a su espalda el batido de dos alas enormes, así como árboles estallando y cayendo. Moruno no se giró y continuó corriendo, corriendo como  el viento, corriendo como una flecha. Pero el ruido se acercó más y más hasta que en el último momento, el Rey pudo reconocer los dos fétidos olores que inundaban sus enormes fosas nasales. Uno era el familiar olor de sus excrementos manchando sus mudas. Otro era el fétido aliento del Terrorgheist.

- Yaaaaa eressssss míiiiiiio

Dijo el Rey Ghoul. Y la vida del Rey Goblin Moruno llegó a su fin.


Cerca de las columnas reinaba la calma.

El Chamán se encontraba sentado en el suelo, apoyando su pequeña espalda a la columna, balbuceando algo en voz baja. La última seta que se había comido le había hecho perder la cabeza (aún más) y su poca cordura hacía rato que se había perdido entre los mares de magia que volaban alrededor de las columnas.

El Rey Ghoul montado en el Terrorgheist se posó a su lado. El aleteo del murciélago hizo volar la capucha del Shaman sin que éste se inmutara. El Rey desmontó y fue caminando plácidamente hacia él. La magia del Goblin era impura, pero bastante poderosa como para despreciarla.

Aun balbuceando, sin ni siquiera alarmarse por la presencia de tan vil criatura, el Chamán fue agarrado por la cabeza y alzado del suelo. El Rey Ghoul le acercó su cara y abrió su boca de par en par. Poco a poco,hilos de alma empezaron a desprenderse del Goblin y a inundar el cuerpo del Rey. El flujo de hilos fueron en aumento hasta que al cabo de un momento nada brotaba del seco cuerpo del Goblin. El Rey se dio por satisfecho y arrojó el cuerpo, que reventó en una nube de polvo al chocar contra el suelo.

Y fue así como desapareció el último miembro clan Moruno, alimentando el poder del Rey Ghoul, mientras la paz volvía momentáneamente a las Ruinas de Harstein.


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domingo, 23 de abril de 2017

Drop

The turbulent sky hit the surface of the planet was hit with brilliant flashes of lightning and strident thunders. Between the dense black clouds of water and sand, the two Space Wolves Drop-Pods descended at great speed. Lorich Icehammer, Iron Priest of the tenth company, was in the Drop-Pod "Grey Fang". With him were his two comrades-in-arms, Fewor and Bakn, who had been together since the founding of the squad.

Lorich's path to becoming Iron Priest was very different from the rest of the Priests. At the dawn of last century, Lorich's power was manifested during a skirmish against cultist rebels. The Land Raider carrying his Claws Squad was damaged. A concussion bomb hit them and disabled their controls. The tank was stranded in a quagmire, with the systems turned off and preventing the squadron from opening the access ramp. Enemy troops surrounded and fired at the tank, which, for the time being, held the attack. Facing a serious situation, Lorich leaned against the controls of the machine, and manifested his power by connecting his consciousness with the spirit machine of the tank, infiltrating his will in the computer and managing to open the access ramps. The claws came out howling, choking with their shouts of joy the cries of terror of their enemies. The squad managed to complete its mission without any loss.

Upon returning to the Fang, the Land Raider machine spirit record showed the Iron Priests the potential of Lorich as a future techno-priest, and was sent to Mars to complete his development with the Adeptus Mechanicus. During his stay on Mars, Lorich learned to build and connect his will with the souls of machines. The young claw progressed and managed to improve his communication skills with the machine spirit and reached its culmination by recording powerful runes of power to enhance these spirits.

Back to Fenris, the Space Wolves destined him to the Campaign of the agricultural world Feigor, where was his old unit. She was reassigned to them and was in charge of the maintenance of their equipment. Thanks to his dexterity, the Land Raider of the squad remained operative in all the battles where they participated, in spite of suffering terrible damages.

Those were not the only missions. The stories and deeds were numerous. After the campaign of Feigor another happen after another and so. And Lorich was with them, beside his comrades, fighting and bleeding, enjoying and suffering, killing and agonizing until only three mates of the original litter, Lorich, Fewor and Bakn remained ... The three inseparable companions that now crossed the Skies aboard "Grey Fang".


In their last battle, the three were assigned to a new unit, in the arid world of Hasgon. The unit was deployed to attack a Slaanesh Chaos position, but the Heretics attacked the Land Raider with strong Sonic artillery. The armour of the effective Land Raider could not withstand these onslaughts so it gets deformed and tore. The Sonic barrages entered inside the tank and overtook the crew, exploding their bodies and minds.

The bodies of Fewor and Bakn could not stand it either, and they clutched their heads with howls of pain when their eyeballs and other internal organs burst. Only Lorich, with his physique already integrated into his bionic body could survive, but also at the cost of serious injuries.

Surrounded by death, Lorich lay on the floor, dying in pain, covered by the warm remains of his comrade’s flesh. He crawls among the remains until he came to his two comrades in arms, with their bodies ruined but still alive. Nothing could be done. Before they died, Lorich perpetrated a terrible heresy that still lasts to this day. To save his comrades, Lorich, through mechanical runes of power, managed to transcend the consciousness of his companions to the machine spirit of the Land Raider.

The consciences of Fewor and Bakn were integrated into the tank, mingling with the existing machine spirit. The new consciousness reorganized the chaos in which the tank had become, and managed to operate the Laser Canons, returning the fire and destroying the Disruptive weapons. Lorich, badly wounded, survived thanks to his fallen comrades, who drove the remains of the Land Raider back to the chapter.

And since then the three brothers are still together.

And now, descending from the heavens, the conscience of Fewor pilot "Grey Fang".

And there is Bakn's conscience, crouched on all fours, showing his multiple fangs, some real, other mechanics, while white saliva foaming around the mouth and examining nervously around him.

And there are the Eldar, whose visionaries had foreseen the arrival of Lorich and longed for their destruction above all else. They feared him because they saw his capacity for transmutation of consciousness. And this technology is not meritorious for humans. Fearful events would be unleashed if the Adeptus Mecanicus assimilated and promulgated that power. Armies of undead marines would rise to spread the Emperor's will with Bolter and Sword. The corporeal limitation of the mighty Space Marines is their weak point. It could not spread any more. That was why Lorich has to die.

The plasma micro-drones formed an imperceptible network to human technology, and when the first Drop-Pod went through the screen, dozens of drones mated to its plate, initiating its self-destruct. Lorich only had time to hear Bank's growl and notice the alarm from Fewor.

Then, "Grey Fang" burst into hundreds of pieces and the sky was filled with descending stelae formed with the remains of the Drop-Pod.

The second Drop-pod crossed the path cleared by Lorich. Some drones hooked to the plate, and upon exploding the guide system was damaged. It doesn’t matter for the Eldar. The Eldar had scanned it and discarded as a target, not detecting human presence. There was no need to do anything else.

Snaking through the sky, the drop-pod finally crashed into the enemy lines, causing no damage. But then, when everything seemed under control, the supercharged reactor of the Drop-Pod overheated as programmed. The Drop-Pod exploded, and the thermonuclear explosion shattered the Eldar troops, carrying with it excellent troops and valuable jewels.

No one will ever know if the seers predicted what was really going to happen. Perhaps Lorich was more important than the irreplaceable Eldar souls. Maybe that was his intention. Maybe not.

In the Space Wolves Ship, Lorich materialized. Before leaving the teleportation enclosure, Lorich looked at his Stormhammer, checking that the two consciousnesses’ they contained were still intact.