jueves, 15 de junio de 2017

Confesión

+++INICIO DE TRANSMISIÓN+++

+++Grabación de la Confesión 93522.46425+++

+++Fecha de registro+++
440.M41

+++Origen de la Transmisión+++
 Mundo Prisión +++CONFIDENCIAL+++

+++Tribunal Interrogador+++
Padre Athael                   
IM-96345.61

Padre Jryp                      
IM-98758.23

Capellán Fethter               
AA-63434.45

Inquisidor Qanto.              
OE-06785.74

+++Prisionero Confesor+++
Daelus Mars

+++Rango+++
Historiatum Escriba asignado al regimiento en rango de Soldado Raso.

+++Unidad Militar+++
Asignado en:
Ejercito Regulares de Tallarn
División móvil .43
I Brigada Móvil
III Regimiento Ópalo
VI Batallón
Compañía Verde
Sección Primera
Pelotón Ratas del Desierto

+++Código Imperial Identificativo+++
TEMPESTUS.TALLARN.15678.61787.74563.55853

+++Acusación Imperial+++
Herejía 

+++Causa de la Acusación+++
Colaborador en la Rebelión del Regimiento contra el mando imperial del Mundo Desértico Hasgon.

+++Inicio de la Grabación+++

(…)

(sollozos)

No pudimos hacer nada, no pudimos reaccionar de otra forma. Estaba en todos lados, en nuestras mentes, en nuestros cuerpos. No podíamos escapar. No podíamos… Toda esa... Toda esa situación no hubiera pasado si nuestro Comisario +++COMISARIO OCTAVIUS. ESTADO: EJECUTADO+++ no hubiera sido el primero en… Yo… Me arrepiento. Me arrepiento con sinceridad. Veo clara nuestra culpa, pero no podíamos parar. No nos dábamos cuenta. Yo (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++

(sollozos)

(…) ya que la caída del batallón fue debida al cúmulo de circunstancias a las que nos vimos sometidos en tal inhóspita ubicación. El Batallón fue desplegado en la zona +++CONFIDENCIAL+++ donde la misión del Batallón consistió en +++CONFIDENCIAL+++  que durante meses los soldados convivíamos de cualquier manera en aquel infernal desierto, bajo un cielo que nos castigaba cruelmente la piel y la mente. El sargento (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…)  durante el día, el caluroso sol nos abrasaba y el viento silbante aturdía nuestros oídos. Por la noche, el frío penetraba en nuestro cuerpo y por la mañana el rocío nos empapaba las ropas. Era una situación desconcertante. Era un frío y un calor más extremo que el que conocíamos de Tallarn. Quizás ahora comprendo a los extranjeros que visitan nuestro planeta natal. Pero en Hasgon sufríamos un cielo inmaculado sin nubes, sin piedad. Durante las largas noches de guardia lo contemplábamos, perdiendo nuestros pensamientos  entre las innumerables estrellas del firmamento. Y cada luz la imaginábamos como las semillas florecientes del Imperio que estaban dando sus frutos. Y ante aquella visión tan espectacular nos veíamos lanzados hacía un estado de vergonzosa pequeñez. Y esa sensación de inferioridad se extendió entre la tropa. Este clima extremo empeoraba nuestra psique y nos percibíamos como un Batallón huérfano, perdido, alejados de la mano del Emperador. Queríamos al Imperio pero cada día lo veíamos como una idea más y más lejana. Mi familia (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) entonces el Padre Predicador del Batallón +++PADRE PREDICADOR HUY DE RUTT. ESTADO: DESAPARECIDO+++ aumentó sus esfuerzos con la tropa. Dedicaba fervientes  rezos a la palabra del Emperador, y causaba tanta dedicación que la voracidad de sus palabras consumía nuestras energías. Su esperanza resultaba tan trascendente a la tropa que todo nuestro amor hacia el Imperio palidecía ante el brillo de su palabra. Incluso para el (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) del transcurso  de campaña, donde el Comisario Octavius fue ganando peso entre las tropas, y sus discursos beligerantes empezaron a inculcar una necesidad de lucha tan fuerte, que su idea fue creciendo y ramificándose en nuestro subconsciente hasta convertirse en una posesión obsesiva del control de la verdad. Todo esto nos llevó a que Octavius no admitiera preguntas y cualquier duda a su autoridad era contestada repetidamente con su gatillo. (…) Aunque no quisiéramos admitirlo, su palabra acabó convirtiéndose en una fe más fuerte que la que profesábamos al amado Emperador. Él rompió nuestro sentido y nos vimos sometidos con gusto a su opresión. Nuestra devoción servía reverentemente a su sagrada causa, ya fuera por las buenas o por las malas. Y dejamos de discernir entre la que ahora se que es la única y auténtica verdad del Imperio o la palabra de Octavius. En la fecha (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(Larga pausa, ruido de respiración profunda)

(…) entonces fue cuando el Padre Predicador acogió con los brazos abiertos la exaltación del Comisario, y con estas dos voces dictatoriales en nuestra cabeza día a día, sol a sol, entregamos el cuerpo y el alma a nuestra opresiva cautividad. Nos convertimos en un Batallón vaciado de la moral imperial, vaciado de los sentimientos. El trastorno estaba tan extendido que, a la hora de operar en el campo de batalla, nos movíamos como ceniza llevada por el viento. Cuando estábamos (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) campaña prosiguió sin descanso. Dejamos de recibir noticias de nuestra familia. Dejamos de recibir suministros. Dejamos de recibir tropas de reserva y cada día veíamos como muchos de nuestros camaradas pasaban a mejor vida. Pero no lo cuestionábamos. Los vivos seguíamos marchando, dejando huellas de la sangre que manaban de las heridas de pies desollados, mientras que nuestros cuerpos proseguían la lucha como simples marionetas. A los ojos del emperador creo que él no +++GRABACIÓN ELIMINADA POR ALTA HEREJÍA+++ tarea era implacable, despiadada. Y por más que avanzáramos parecía que el éxito de nuestra misión se alejaba +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ fracaso, e íbamos encaminados hacia una indiscutible +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ del afán liberador +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ horribles torturas que el enemigo causaba en caso de caer presos. Yo nunca (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++


(…) entonces las oraciones inundaron las bocas de nuestros predicadores. Las voces e invocaciones se alzaron hasta los cielos y las palabras se volvieron más y más fuertes llenando todos los huecos de nuestro corazón. Ante semejante estado de incapacidad nuestra mente era incapaz de pensar, y rezábamos con ellos y exaltábamos a nuestro Salvador. No sé que rezábamos. Vivíamos el día a día como una mera percepción sin importarnos qué pudiera pasar. Creo que estuvimos implorando y suplicando durante días, quizás semanas. Las sensaciones físicas parecían tan evanescentes que no logro recordarlo. Pero muchos cayeron exhaustos. No sé cuánto tiempo tardamos pero +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ no le dimos más importancia, pero cuando caía la noche, más y más  sombras rondaban por el campamento. Creía que eran ilusiones provocadas por mi mente demente... pero no. Eran reales, muy reales, y recuerdo claramente que alteraban mis sueños susurrando palabras de placer. Entonces +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ decayendo en arrebatos de crueldad, de perversidad. La lujuria empezó a apoderarse de  todos nosotros sin apenas turbarnos. Cualquier pensamiento moral no era más que una leve palabra sin fuerza que se alejaba rápidamente (…)  +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++

(…) forma que había tormentos agudos, martirios demasiado profundos y éxtasis demasiado elevados para que pudiéramos comprenderlos.  

(sollozos)

(…) porque cuando el cuerpo se altera de esa forma y alcanza semejante clímax, el intelecto se opaca. No lo sé. Tengo momentos en blanco. Recuerdo derivas mentales, largas tiempos de vacío con el espíritu vagando en una profundidad sin fondo. Recuerdo visiones de excitación y extraños sueños con cuerpos desnudos. Yo... yo perdía el control. No existía pena ni alegría. +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ que nuestros instintos hubieran evitado, pero la cálida carne, su cálida carne... Eran jóvenes y robustos, y su sangre fluía caliente clamando por su éxtasis mientras mi vientre atormentaba mi mente con extraños deseos de +++GRABACIÓN CORRUPTA+++  de muchas inexistentes privaciones que atizaban aún más ese calor viril, en medio de un clima tan torturante. No, no necesitábamos lugares cerrados ni había pudor en esconder nuestra naturaleza. Convivíamos abiertamente sin tabús ni complejos. El Emperador debería conocer +++GRABACIÓN ELIMINADA POR ALTA HEREJÍA+++ apenas hubieran bastado para contentar a todo nuestro grupo, ni aun cuando sus músculos fueron del gusto de los hombres. Ahora comprendo el horror por tan sórdida situación, mientras nuestros hombres satisfacían entre sí sus crecientes necesidades, haciendo uso de sus cuerpos desnudos untados del lubricante de las armas o mezclando la tierra con el agua para hacer lo propio con el barro... La arena, el sol. Todo parecía descontextualizado. Yo mismo en la nocturnidad encontré a un chico joven desmembrado con el que (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++

(…) íntima y cálida unión de sus cuerpos, y el roce de sus miembros encontraba algo oculto en ello, pero la pasión mental enlazaba de alguna forma nuestros espíritus, dando un sentido incomprensible a nuestra lujuria, y dedicábamos todos los esfuerzos en que no se apagará la llama del deseo. En esa búsqueda, muchos cayeron muertos, completamente sedientos por no poder apaciguar su apetito salvaje y desmesurado que les obligaba a degradar sus cuerpos, ofreciéndose a desempeñar cualquier papel que pudiera garantizar el dolor y la degradación física que les mantenía en éxtasis. No recuerdo nombres, no, ni recuerdo a Octavius ni a De Hett. Todos eran sombras. Todos éramos sombras de colores, bailando sin más música que la que emitían innumerables gemidos de placer y alaridos de dolor mientras manoseábamos los cuerpos (…)+++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++


(…) que ahora me parece excesivo y sádico. Pero entonces resultaba inevitable, era como una simple rutina ¡Padre! ¡Tiene que entenderlo! ¡No éramos nosotros! Como soldados tenemos las manos tan manchadas de sangre que no notamos la transformación. Mi trabajo siempre ha sido herir y matar, sufrir y fornicar. Todo ello tan breve e imponente… y en este nuevo éxtasis encontrabas sentido a todo ese dolor. Disfrutabas con él. Lo querías. ¡Lo necesitaba! Sí, en el fondo el Dolor te hablaba y usaba una palabra muy poderosa. Decía “vivo, estás vivo! ¡Lo juro! Lo oía claramente. (…) Esta espiral depravada de lujuria nos hacía sentir perfectos después de tanto sufrimiento pues +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++ que cuando había necesidad de matar escribíamos nuestra necesidad con las armas o con los látigos sobre sus amoratados cuerpos. Pero dentro de toda esa vorágine destructiva, nuestros placeres pasaban con tanta vertiginosa rapidez como nuestras penas (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN+++


(…) fui enviado para evitar que cualquier movimiento Imperial pudiera interferir en nuestro Batallón e influenciar en la nueva unidad. Muy a mi pesar me incorporé en una unidad imperial. Una nueva unidad llena de hombres sanos sin imperfecciones. Jóvenes y robustos cuerpos. Pero algo me dio fuerza, y durante ese tiempo supe de nuevo quien era yo y pude controlarme, pero quería volver. Deseaba volver. Mi infiltración fue fácil, y me desenvolvía bien. Logré pasar completamente inadvertido y mi teatro duró lo necesario para poder sembrar mi imperceptible influencia. Pero mientras sembraba la maldad, los deseos volvían y me atormentaban. No lo sé explicar… ni el sol de ese planeta era tan duro como la represión que sufrían mis instintos carnales. Y era aún peor al contemplar a los jóvenes reclutas libres aún de mi pecado. Entonces cuando la persuasión estaba a punto de alcanzar su clímax, los cielos azules del planeta rugieron con la caída del Hielo espacial. Fueron los Lobos, esos verdaderos hijos del emperador, los que llegaron a nosotros. Y para mi salvación, me encontraron a tiempo. No hay +++GRABACIÓN CORRUPTA+++ agotado por la clausura, mientras un intenso sentimiento de soledad y de desagrado por mi cuerpo recorrían mi mente, pero noté que mis ideas ya no me abandonaban y volvían las palabras. Así empecé a conversar con el vacío y, era entonces cuando la locura me permitía sentir su proximidad con (…) +++IRRELEVANTE PARA LA INVESTIGACIÓN +++


(…) los terrores y los errores cometidos. Por eso Ruego al Emperador que las gentes que oigan mi confesión no lleguen nunca, por mero amor al brillo áureo de la lujuria, a prostituir su vida entregándola a otra causa alejada de la palabra del Emperador. Yo, ahora… Por pura vergüenza no puedo repetir otras cosas que he sufrido o causado. Pero lo que aquí he dicho estuvo y formó parte de mi vida y por desgracia no puedo enmendarlo. Mi corazón me dice que he vuelto a abrazar al Emperador, lo noto, pero aún aquí oigo la voz, la otra voz. Esa voz sensual. Sí, aún aquí abajo, está aquí, a mi alrededor. Y hace burla del mísero poder del Imperio. No, no. No quiero volver. Quiero volver.

¡Paradlo!

¡Haced que calle!

(Aullido)

(Ruido de ropa arrancada)

¡Quitadme la marca!

¡Quitádmela!

¡Padre!

¡Dios!

¡Emperador!

¡Por el Imperio!

¡Quítadme esta marca!

¡Libradme del Caos!

¡Nooooooooooo!

(Aullido largo)

(Ruidos de movimiento)

(Ruidos incomprensibles)

(Quejido)

(Sollozos)

(…)

+++ Fin de Confesión 93522.46425 +++

+++ Veredicto del Inquisidor Interrogador+++
El prisionero mostró arrepentimiento y disposición sincera parar abrazar la luz del emperador. Se le concede su deseo para volver a ella a través de los Hornos de Fundición del Mundo Prisión +++CONFIDENCIAL+++

+++Sello de Conformidad con Veredicto+++

+++Sello Confirmado+++

+++Prisionero Condenado+++
Historiatum Escriba Daelus Mars
TEMPESTUS.TALLARN.15678.61787.74563.55853

+++Condena+++
Muerte inmediata por la gracia del Emperador

+++Condena Confirmada+++

+++Estado a Fecha Actual+++
Ejecutado

+++ FIN DE TRANSMISIÓN +++

domingo, 14 de mayo de 2017

El Culto

Si algún Inquisidor estuviese interesado en descubrir los misterios de un minero como el Ciudadano Uihe de Colmena III, sin duda primero abriría su botiquín.

En el primer estante encontraría  los medicamentos de usos excepcionales, como HasyLax y Pemer para la dilatación pulmonar, luego hay una botellita de Troemo que tiene un gusto metalizado que trata de disimularse con menta y se usa para dolores musculares, y por último hay unas gasas y apósitos. En el segundo estante encontraría la flor y nata de los medicamentos comerciales, donde se mezclan píldoras alargadas y  pastillas del tamaño de una moneda y de uso tan común para tratar todo tipo de dolencias. En el tercer estante encontraría sencillos productos de higiene, como cremas de afeitar y cremas. Nada fuera de lo normal.

Pero la Inquisición sabría que hay algo más, así que gustosamente descolgaría el botiquín y descubriría un pequeño hueco en el plafón de la pared, que alberga un frasco que contiene una sustancia realmente seria. Tan seria que la denuncia por herejía sería suficiente para enviar a Uihe a servir como combustible fósil de los reactores de la ciudad.

Pero no había Inquisición, y por ahora Uihe se encontraba a salvo, de pie frente al lavabo, contemplando su imagen reflejada en el espejo. Uihe casi no reconocía su reflejo. Estaba demacrado, con ojeras, y los surcos de su cara se habían acentuado. Llevaba mucho tiempo intentando conciliar el sueño, y quizás sería esta noche, después de otra larga jornada de trabajo en la zona minera, en la que lograra dormir. Porque dormir es bueno, el descanso es bueno, Sus nuevas amistades se lo habían dicho. Y pensando en todo eso, Uihe dio un sorbo a su frasco prohibido y lo volvió a encerrar en su escondite. Luego tomó la esponja y se inclinó sobre el lavabo para mojarla. No había nada más refrescante que mojarse la nuca con la esponja mojada. 

Abrió el grifo, pero no cayó ni una gota. Uihe extrañado se inclinó sobre la pica, y entonces una voz salió del sumidero, susurrando:

- Ayúdame...

Uihe retrocedió asustando mientras soltaba la esponja. Sacudió un poco la cabeza para intentar despejarse, y volvió a acercarse al lavabo, mirando con cautela el desagüe.

El baño formaba parte de la única habitación de su apartamento-nicho. Se oía débilmente la radio ofreciendo la oración nocturna al Emperador. Cuando terminara, probablemente se sintonizaría el parte de guerra de las tropas de Cadia. 

Los plafones de las paredes presentaban una detestable trama amarillenta que la humedad había deformado hasta crear bultos sobre los plafones de la pared. En algunos lugares había crecido tanto el moho, que había causado su desprendimiento. No era un nicho muy acogedor pero Uihe estaba tan acostumbrado a ella que ya no reparaba en su aspecto.

El agujero del sumidero era oscuro. Uihe se inclinó sobre él, y notó un fétido olor proveniente del desagüe, como a pescado podrido, y se llevó las manos a la nariz.

- Ayúdame...

Uihe gritó con fuerza. Había, sí, una voz. Una voz que parecía la de un hombre que denotaba dolor. Uihe se intentó tranquilizar y buscar una respuesta racional a todo aquello, quizás era un efecto acústico de las cañerías y algún vecino tenía problemas. Uihe se acercó con miedo al lavabo y con un hilo de voz le dijo

- ¿Hay alguien ahí?

No hubo respuesta del desagüe, pero el desagradable olor pareció acentuarse.

- Queremos conocerte, Uihe... Todos queremos conocerte.

La cara de Uihe palideció. Empezó a temblar mientras contemplaba el lavabo. Una imagen recorrió su mente. Gax.  Gax lo ayudaría, su nuevo compañero en la mina sabía de alguna forma sus problemas, y él le había ayudado a conseguir los medicamentos que le ayudaban a trabajar. Gax quería a Uihe. Él le cuidaba. Él entendería sus problemas. Le contaría lo que le pasa, y Gax, el gran Gax, el “calvo” como lo llaman en la mina, le ayudaría a salir de toda esta mierda. Gax, Gax, Gax…

- Ayúdame Gax

Dijo Uihe en voz alta. Como un rezo desesperado

- Ayúdame Uihe

Contestó por última vez aquella la cañería.

Uihe retrocedió. Retrocedió hasta que su espalda chocó con la puerta de su vivienda, ahí se dejó caer hasta que se notó  en el suelo. Y así se quedó acurrucado, pasando otra noche en vela, vigilando a  la cañería, vigilando sus temores.  



jueves, 27 de abril de 2017

Las Columnas de Harstein

- Ez Aki.

Dijo el Chamán Goblin tocando una negra columna.

- Zi, ziento el poder, ez aki. Zurge también de ezaz piedraz.

Y señaló hacia otras tres columnas. Por su distribución sobre el terreno, las cuatro columnas formaban un polígono bien alineado. Esta debía de ser la zona que los Goblins estaban buscando desde hacía semanas. El poder que emanaba de ellas era evidente.

Una grotesca sonrisa iluminó la fea cara cortada del Rey Goblin Moruno. El camino hacía sido largo e incómodo, ya que sus porteadores habían sido devorados por sus Trolls días atrás cuando estalló una discusión acerca de las raciones. Bueno, ahora estaban todos satisfechos. Los Trolls tenían el estómago lleno y sus porteadores ya no se quejaban del peso de su Rey, ya que estaban todos muertos. Pero caminar era horrible, y cansado. Y Moruno lo odiaba profundamente.

Metió sus manos entre su ropa para acomodar sus carnes, y gritó a su partida de guerra:

- Muy bien chikoz, ya habeiz oído ¡Desplegaoz! Ke kada unidad vaya a una kolumna. Nukuz, lleva a tuz chikoz a la maz alejada.

Y las tropas, con un poco de desaliento, empezaron a moverse hacia sus posiciones.

Moruno estaba contento, Gorkamorka les había traído a un nuevo mundo lleno de poder que podrían utilizar para hacer prosperar a su clan. Esto era la promesa de futuro de su Dios. Ya no habría más sometimientos a los Orkos, ya no habría más burlas de otros clanes. El clan Moruno los iba a conquistar. A todos.

Por el Este se desplegó una pequeña unidad de Goblins acompañados de enormes Garrapatos de las Cavernas, y por el Oeste la unidad de Trolls de Rio. Nukuz avanzaba hacia el Norte, comandando a la unidad principal de la partida. Eran casi un centenar de rudos Goblins, y Nubuk estaba orgulloso de su hatajo de soldados, porque sabía que si las cosas se ponían feas, se podría ocultar fácilmente entre sus chicos. 

Pero en ese momento, justo cuando estaban a punto de llegar a la columna, las cosas se pusieron feas.

El suelo empezó a temblar. Los Goblins pensaron que era debido a que sus pasos retumbaban en el suelo, pero cuando éste se agrietó y empezaron a surgir manos y cuerpos, los Goblins se dieron cuenta de la realidad y se acobardaron.

Moruno, que desde lejos vio como innumerables criaturas se levantaban de la tierra por todo el campo, empezó a gritarles, y el terror que infundía el Rey les obligó a avanzar más apretados y a más velocidad, con la suerte de que las criaturas que poco a poco salían a la superficie eran fácilmente arrolladas por la unidad Goblin. Incluso cuando alguna lograba zafarse de la tierra y abalanzarse contra ellos, los Goblins, por pura inercia, la tumbaban con facilidad

- Ezto va perfekto.

Pensó Nubuk escondido entre los escudos de sus esbirros.

Un espantoso alarido, gélido y rasposo, brotó de la nada. Ese grito fue el más aterrador que jamás hubieran oído. La sangre de los Goblins quedó congelada y sus corazones se rompieron como un témpano de hielo al chocar contra el suelo. Más de una docena cayeron fulminados por el puro terror que infundió el alarido. Nubuk se acobardó. Farfulló órdenes incomprensible apremiando a sus tropas a avanzar mientras él retrocedía hasta el final de la fila. De pronto, una enorme figura alada les cayó del cielo, arrasando con su envergadura casi a media unidad. Nubuk, al encontrarse en la retaguardia, esquivó la muerte por muy poco, y cuando se recobró del espanto, solo puro contemplar con horror la figura del Rey Ghoul montado en un Terrorgheist.

El Rey Moruno tenía los ojos desorbitados. Por todos lados habían surgido de la tierra innumerables criaturas que atacaban a sus unidades. Los Trolls casi habían sido arrollados por una vorágine de Ghouls, y por el norte podría ver como Nubuk le miraba cobardemente, con los ojos inundados de terror mientras intentaba huir de un enorme murciélago podrido que masacraba a su unidad sin contemplaciones. Cerca de la columna del Este otras criaturas enormes habían hecho aparición, pero al menos los Garrapatos, ajenos al miedo que inspiraban esas criaturas, se habían abalanzado sobre ellas y devorado como si hubieran estado una semana sin comer (de hecho llevaban cinco días sin comer)

- ¡Chamán! ¡¡Haz kozaz brillantez!!

Le gritó furiosamente el Rey. El Chamán pareció salir de su absorto y dejó de acariciar la columna. Por primera vez miró a su alrededor y vez se dio cuenta de la situación. Muy nervioso empezó a hurgar en su bolsa. Encontró lo que buscaba y lo alzó victorioso para que el Rey lo viera. Era una seta, una seta con una copa azul coronada con topos blancos. El rey le devolvió una mirada de incomprensión. El Chamán se encogió de hombros, y se la comió. De repente su cara se iluminó con verde magia mientras sus facciones adquirían una incontrolable locura fuera de su habitual enajenación. Su boca empezó a emitir una serie de balbuceos incomprensibles, y luminosos proyectiles surgieron de su cuerpo que impactaron contra la criatura monstruosa.

Pero aparentemente esa magia no surgió efecto porque el Terrorgheist siguió masacrando la diezmada unidad de Nubuk sin apenas inmutarse. Entonces el Rey Moruno tuvo miedo. Vio como la criatura alzaba a Nubuk por el aire y lo hacía caer en sus fauces. No oyó el ruido de huesos rotos, pero pudo imaginárselo.

La situación en la columna del Oeste estaba peor. Nada quedaba allí de sus Trolls, y los victoriosos Ghouls se dirigían ahora hacia el Rey Goblin. Sin pensarlo demasiado, Moruno decidió que más valía vivir otro día para lograr las columnas, así que empezó a correr hacia las tropas que le quedaban en el Este. Al menos los Garrapatos le darían una oportunidad.

Pero en la columna Este, una extraña criatura acosaba a una unidad de arqueros Goblins. El Rey llegó jadeante, y de repente, al notar su presencia, la criatura se giró hacia él.

- ¡Kazkaraz no!

Dijo en voz alta mientras la criatura se le abalanzaba con una lluvia de zarpazos y mordiscos. Milagrosamente, el Rey pudo esquivarlos y zafarse de sus ataques, y en el momento en el que la criatura se iba a lanzar de nuevo a por su presa, los Garrapatos se arrojaron sobre su espalda y empezaron a desmembrarlo sin piedad.

- Zeguid azi, zequiz azi ¡no pareiz!

Les gritó mientras seguía corriendo. Los Garrapatos se giraron hacia el Rey con un gesto de confusión. Los Goblins cercanos tampoco supieron reaccionar.

Pero dio igual.

El Terrorgheist aterrizó sobre los Garrapatos, chafando a todos ellos bajo sus zarpas. Los Goblins asustados empezaron a huir pero con la confusión fueron rápidamente desintegrados por la magia del Rey Ghoul y los rápidos y demoledores ataques del Murciélago no muerto.

El Rey corrió. Corrió como nunca, y corrió y maldijo ante Gorkamorka que su flácido cuerpo no le permitía correr más. A medida que se alejaba de las columnas y entraba en el bosque, empezó a oír a su espalda el batido de dos alas enormes, así como árboles estallando y cayendo. Moruno no se giró y continuó corriendo, corriendo como  el viento, corriendo como una flecha. Pero el ruido se acercó más y más hasta que en el último momento, el Rey pudo reconocer los dos fétidos olores que inundaban sus enormes fosas nasales. Uno era el familiar olor de sus excrementos manchando sus mudas. Otro era el fétido aliento del Terrorgheist.

- Yaaaaa eressssss míiiiiiio

Dijo el Rey Ghoul. Y la vida del Rey Goblin Moruno llegó a su fin.


Cerca de las columnas reinaba la calma.

El Chamán se encontraba sentado en el suelo, apoyando su pequeña espalda a la columna, balbuceando algo en voz baja. La última seta que se había comido le había hecho perder la cabeza (aún más) y su poca cordura hacía rato que se había perdido entre los mares de magia que volaban alrededor de las columnas.

El Rey Ghoul montado en el Terrorgheist se posó a su lado. El aleteo del murciélago hizo volar la capucha del Shaman sin que éste se inmutara. El Rey desmontó y fue caminando plácidamente hacia él. La magia del Goblin era impura, pero bastante poderosa como para despreciarla.

Aun balbuceando, sin ni siquiera alarmarse por la presencia de tan vil criatura, el Chamán fue agarrado por la cabeza y alzado del suelo. El Rey Ghoul le acercó su cara y abrió su boca de par en par. Poco a poco,hilos de alma empezaron a desprenderse del Goblin y a inundar el cuerpo del Rey. El flujo de hilos fueron en aumento hasta que al cabo de un momento nada brotaba del seco cuerpo del Goblin. El Rey se dio por satisfecho y arrojó el cuerpo, que reventó en una nube de polvo al chocar contra el suelo.

Y fue así como desapareció el último miembro clan Moruno, alimentando el poder del Rey Ghoul, mientras la paz volvía momentáneamente a las Ruinas de Harstein.


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domingo, 23 de abril de 2017

Drop

The turbulent sky hit the surface of the planet was hit with brilliant flashes of lightning and strident thunders. Between the dense black clouds of water and sand, the two Space Wolves Drop-Pods descended at great speed. Lorich Icehammer, Iron Priest of the tenth company, was in the Drop-Pod "Grey Fang". With him were his two comrades-in-arms, Fewor and Bakn, who had been together since the founding of the squad.

Lorich's path to becoming Iron Priest was very different from the rest of the Priests. At the dawn of last century, Lorich's power was manifested during a skirmish against cultist rebels. The Land Raider carrying his Claws Squad was damaged. A concussion bomb hit them and disabled their controls. The tank was stranded in a quagmire, with the systems turned off and preventing the squadron from opening the access ramp. Enemy troops surrounded and fired at the tank, which, for the time being, held the attack. Facing a serious situation, Lorich leaned against the controls of the machine, and manifested his power by connecting his consciousness with the spirit machine of the tank, infiltrating his will in the computer and managing to open the access ramps. The claws came out howling, choking with their shouts of joy the cries of terror of their enemies. The squad managed to complete its mission without any loss.

Upon returning to the Fang, the Land Raider machine spirit record showed the Iron Priests the potential of Lorich as a future techno-priest, and was sent to Mars to complete his development with the Adeptus Mechanicus. During his stay on Mars, Lorich learned to build and connect his will with the souls of machines. The young claw progressed and managed to improve his communication skills with the machine spirit and reached its culmination by recording powerful runes of power to enhance these spirits.

Back to Fenris, the Space Wolves destined him to the Campaign of the agricultural world Feigor, where was his old unit. She was reassigned to them and was in charge of the maintenance of their equipment. Thanks to his dexterity, the Land Raider of the squad remained operative in all the battles where they participated, in spite of suffering terrible damages.

Those were not the only missions. The stories and deeds were numerous. After the campaign of Feigor another happen after another and so. And Lorich was with them, beside his comrades, fighting and bleeding, enjoying and suffering, killing and agonizing until only three mates of the original litter, Lorich, Fewor and Bakn remained ... The three inseparable companions that now crossed the Skies aboard "Grey Fang".


In their last battle, the three were assigned to a new unit, in the arid world of Hasgon. The unit was deployed to attack a Slaanesh Chaos position, but the Heretics attacked the Land Raider with strong Sonic artillery. The armour of the effective Land Raider could not withstand these onslaughts so it gets deformed and tore. The Sonic barrages entered inside the tank and overtook the crew, exploding their bodies and minds.

The bodies of Fewor and Bakn could not stand it either, and they clutched their heads with howls of pain when their eyeballs and other internal organs burst. Only Lorich, with his physique already integrated into his bionic body could survive, but also at the cost of serious injuries.

Surrounded by death, Lorich lay on the floor, dying in pain, covered by the warm remains of his comrade’s flesh. He crawls among the remains until he came to his two comrades in arms, with their bodies ruined but still alive. Nothing could be done. Before they died, Lorich perpetrated a terrible heresy that still lasts to this day. To save his comrades, Lorich, through mechanical runes of power, managed to transcend the consciousness of his companions to the machine spirit of the Land Raider.

The consciences of Fewor and Bakn were integrated into the tank, mingling with the existing machine spirit. The new consciousness reorganized the chaos in which the tank had become, and managed to operate the Laser Canons, returning the fire and destroying the Disruptive weapons. Lorich, badly wounded, survived thanks to his fallen comrades, who drove the remains of the Land Raider back to the chapter.

And since then the three brothers are still together.

And now, descending from the heavens, the conscience of Fewor pilot "Grey Fang".

And there is Bakn's conscience, crouched on all fours, showing his multiple fangs, some real, other mechanics, while white saliva foaming around the mouth and examining nervously around him.

And there are the Eldar, whose visionaries had foreseen the arrival of Lorich and longed for their destruction above all else. They feared him because they saw his capacity for transmutation of consciousness. And this technology is not meritorious for humans. Fearful events would be unleashed if the Adeptus Mecanicus assimilated and promulgated that power. Armies of undead marines would rise to spread the Emperor's will with Bolter and Sword. The corporeal limitation of the mighty Space Marines is their weak point. It could not spread any more. That was why Lorich has to die.

The plasma micro-drones formed an imperceptible network to human technology, and when the first Drop-Pod went through the screen, dozens of drones mated to its plate, initiating its self-destruct. Lorich only had time to hear Bank's growl and notice the alarm from Fewor.

Then, "Grey Fang" burst into hundreds of pieces and the sky was filled with descending stelae formed with the remains of the Drop-Pod.

The second Drop-pod crossed the path cleared by Lorich. Some drones hooked to the plate, and upon exploding the guide system was damaged. It doesn’t matter for the Eldar. The Eldar had scanned it and discarded as a target, not detecting human presence. There was no need to do anything else.

Snaking through the sky, the drop-pod finally crashed into the enemy lines, causing no damage. But then, when everything seemed under control, the supercharged reactor of the Drop-Pod overheated as programmed. The Drop-Pod exploded, and the thermonuclear explosion shattered the Eldar troops, carrying with it excellent troops and valuable jewels.

No one will ever know if the seers predicted what was really going to happen. Perhaps Lorich was more important than the irreplaceable Eldar souls. Maybe that was his intention. Maybe not.

In the Space Wolves Ship, Lorich materialized. Before leaving the teleportation enclosure, Lorich looked at his Stormhammer, checking that the two consciousnesses’ they contained were still intact.

viernes, 21 de abril de 2017

Las Ruinas de Hashtein

La partida de guerra de los Caballeros del Caos marchaba en silencio entre las ruinas de Hashtein. La niebla matinal se había alzado bien temprano y, a medida que transcurría el día, se iba volviendo más y más densa. Los negros caballos se comportaban de una forma más salvaje de lo normal y lanzaban fuertes bufidos acompañados de un halo de vapor que se fundía con la bruma.

El Lord Comandante marchaba al principio de la fila, absorto en sus pensamientos sin atender a su alrededor. Su mente estaba distraída en lejanos pensamientos, viéndose atormentada de nuevo por terribles visiones del pasado. Visiones de cuando sus tropas defendieron al viejo mundo de la caída. Visiones de cómo dirigió a sus ejércitos Bretonianos para hacer frente a Archaon mientras su hermano defendía la ciudad de Ganf ante la llegada de una hueste de vampiros.

En aquella oscura edad, los Bretonianos, los humanos y el resto de los ejércitos de la alianza lucharon hasta el último hombre, pero fueron perdiendo la esperanza batalla tras batalla. Y esa desesperación llegó al corazón del Lord Comandante cuando vio abatidos a todos sus fieles amigos, bañados en sangre, eviscerados y apuñalados por las temibles armas del Caos.

En ese momento de absoluta soledad, sin posibilidad de victoria, sangrando por decenas de heridas que manchaban su dorada armadura, y rodeado por el ejército del Caos, el Lord Comandante lanzó su espada, cayó de rodillas en el campo de batalla y blasfemó contra Sigmar, renegando de su fe. En aquella olvidada batalla, a medida que su alma caía en la oscuridad y esperaba con anhelo la muerte, múltiples susurros inundaron la mente del Lord Comandante, y entonces el Lord Comandante entendió el mensaje de Archaon y encontró sentido a una nueva vida.

Una nueva vida que se consagraría a la muerte y destrucción. Una nueva vida dedicada al Caos. En ese momento su armadura empezó a desprender un vapor blanco, y a medida que ese vapor se disipaba, el color de su armadura se volvía más y más negra. El Lord Comandante, con su nuevo credo, recogió de nuevo su espada, se puso de pie, y las huestes del Caos que lo rodeaban se arrodillaron y le reverenciaron. Desde entonces, el Lord Comandante lideró a las huestes del Caos y siguió los pasos de Archaon por todos los portales inmateriales, conquistando y arrasando a sus enemigos, hasta el día de hoy.

Entre los muros de las ruinas de Hashtein, varias sombras se movieron con rapidez.

Uno de los Caballeros se acercó al lord Comandante a susurrarle algo. Él no atendió de inmediato, pero las palabras le ayudaron a abandonar sus pensamientos y centrarse de nuevo en la realidad. Cierto era, algo se movía cerca de la columna. Algo se acercaba.

De pronto, de la blanca bruma bañada con verdes tonos de hierba y grisáceos colores de la piedra, una hueste de Ghouls se abalanzó contra los caballeros del Caos. Éstos, instruidos en innumerables batallas, velozmente prepararon sus lanzas y se abalanzaron contra los atacantes.

El Lord Comandante, giró su montura hacia el atacante, y valoró la situación. Parecía una pequeña partida de batalla que no iba a suponer problemas para ellos.

Pero una sombra alada oscureció el techo de la niebla. La sombra se fue haciendo más y más grande a medida que se acercaba al suelo, y un fétido olor empezó a inundar las ruinas de Hashtein. Los chillidos de la sombra colapsaron los oídos de las tropas del Caos. El Lord Comandante no se amedrentó y él y su guardia se prepararon ante la inminente lucha.

Persiguieron con la mirada los movimientos de la sombra hasta que ésta se posó con dificultad en el suelo, causando gran estrépito, y desmoronando varias columnas y paredes de las ruinas.

La sombra era terriblemente grande, pero sin dudar de su talento, los caballeros se arrojaron con ímpetu hacia la amenaza. No hubo tiempo para más gloria. La sombra abrió la bruma con un simple aleteo, disipándola brevemente y dando a conocer su silueta. Era un temible Terrorgheist, un murciélago del tamaño de un dragón que emitía espantosos sonidos malignos.

Pero para el Lord Comandante el peligro real no era la montura, sino el Jinete. Un Aberrante Rey Ghoul montaba al Terrorgheist, y la presencia de ambas criaturas hacía que fluyera una terrible y poderosa magia atraída por la sed de sangre de ambas criaturas.

Los caballeros se lanzaron contra el Terrorgheist, hiriéndolo profundamente en el costado con sus lanzas. Con un temible lamento, el ingente murciélago agitó sus alas a la desesperada. Una arañó la bruma pero la otra alcanzó de lleno al lord comandante, abatiendo su montura y lanzándolo pesadamente contra el suelo.

El Terrorgheist, perturbado por el dolor, se abalanzó contra los Caballeros del Caos, lanzándoles terribles cuchilladas con sus garras y poderosos mordiscos que le permitieron darse un festín con los cuerpos que arrancaba de sus monturas.

Mientras tanto, el lord Comandante, gravemente herido y viéndose privado de su negro caballo intentó agarrar su espada que había caído cerca de él, pero antes de que lograra alcanzarla, la tétrica figura del Rey Ghoul saltó del Terrorgheist y pisó con fuerza la espada del Lord Comandante.

La batalla estaba siendo brutalmente bañada con los gritos de las tropas del Caos y ruidos de metal rasgado. La niebla se teñía de rojo mientras más y más sombras atravesaban la niebla y se abalanzaban contra los Caballeros del Caos. El Lord Comandante maldecía su suerte e imploraba a Archaon una oportunidad para vender cara su vida ante tal vil enemigo.

El fétido Rey Ghoul se acercó al Lord Comandante. El Lord Comandante, lleno de ira, intentó golpearle con su guantelete, pero el Rey Ghoul no tuvo dificultad en parar y agarrar su puño con una garra mientras que con la otra le lanzaba un zarpazo, arrancándole el yelmo que fue proyectado a través de la bruma.

El Rey Ghoul aferró con fuerza las extremidades del Lord comandante y le acercó su apestoso aliento. Cara a cara, el Lord Comandante mantuvo con odio la mirada contra su rival, ya que nada podía hacer, pero no iba a darle el gusto de que distinguiera su aprensión.

La visión de la desfigurada fisionomía del Rey Ghoul era aberrante. El Lord Comandante rezó a los dioses del Caos para ofrecer su alma como último acto de sacrificio. El Rey Ghoul se acercó aún más, pero en vez de atacar, se acercó a su oído, y con un tono agudo le dijo:

- La sangre siempre nos llama ¿No es así, hermano?

El Lord comandante abrió los ojos de par en par. ¿Cómo era posible? ¿Era él? El Lord Comandante se agitó y apartó su cara, mirándolo por última vez con gesto de incredulidad. No podía ser, esa criatura grotesca que estaba devastando a su hueste era ¿Su hermano? ¿Pero cómo era posible?

No hubo tiempo para más pensamientos. El Rey Ghoul se abalanzó con furia hacia la garganta del Lord Comandante, destripándolo y dándose un festín interminable con su sangre.

Alrededor de esa escena dantesca, la batalla continuaba. Pero los gritos de los soldados y los relinches de los caballos fueron debilitándose poco a poco.

Acaecía la tarde cuando la bruma se apaciguó, pero entre las ruinas no quedó rastro de ninguna batalla. Ni soldados, ni caballos ni rastros de sangre. Nada. Sólo un yelmo marcado por las garras de alguna extraña criatura quedó tendido en aquel lugar, en las ruinas de Hashtein.

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viernes, 14 de abril de 2017

Descenso

Un cielo agitado flagelaba la superficie de aquel planeta, azotándolo con luminosos relámpagos y estridentes truenos. Entre las densas negras nubes de agua y arena, las dos cápsulas de desembarco de los Lobos Espaciales descendían a gran velocidad. Lorich Icehammer, Sacerdote de Hierro de la décima compañía, se encontraba en la cápsula “Colmillo Gris”. Con él viajaban sus dos compañeros de armas, Fewor y Bakn, que habían estado junto a él desde la fundación de la camada.

El camino de Lorich hasta convertirse en Sacerdote de Hierro fue muy diferente al del resto de tecnosacerdotes. En los albores del siglo pasado, el poder de Lorich se manifestó durante una escaramuza contra rebeldes cultistas. El Land Raider que transportaba a su unidad de garras resultó dañado. Una bomba de contusión les alcanzó e inhabilitó sus controles. El tanque quedó varado en un lodazal, con los sistemas apagados e impidiendo a la escuadra abrir la rampa de acceso. Las tropas enemigas rodeaban y disparaban al tanque, que, por el momento aguantaba la embestida. Ante la gravedad de la situación Lorich se apoyó contra los controles de la máquina, y manifestó su poder al conectar su consciencia con el espíritu máquina del tanque, infiltrándose en su computadora y logrando abrir las rampas de acceso. Los garras salieron aullando, ahogando con sus gritos de júbilo los alaridos de terror de sus enemigos. La escuadra logró completar su misión sin sufrir ninguna pérdida.

A su vuelta al Colmillo, el registro del espíritu máquina del Land Raider mostró a los Sacerdotes de Hierro el potencial de Lorich como futuro tecnosacerdote, y fue enviado a Marte para completar su desarrollo con el Adeptus Mechanicus. Durante su estancia en Marte, Lorich aprendió a construir y conectar con las almas de las máquinas. El joven garra progresó y logro mejorar su destreza de comunicación con el espíritu máquina y alcanzó su culminación  grabando poderosas runas de poder para potenciar dichos espíritus.

Ya en Fenris, los Lobos Espaciales lo destinaron a la Campaña del mundo agrícola Feigor, donde se encontraba su antigua unidad. Fue asignado de nuevo a ella y se encargó del cuidado y mantenimiento de su equipo. Gracias a su destreza, el Land Raider de la escuadra se mantuvo operativo en todas las batallas donde participaron, pese a sufrir terribles daños.

Esas no fueron las únicas misiones. Las historias y gestas fueron numerosas. Después de la campaña de Feigor sucedieron otra tras otra. Y Lorich estuvo en todas ellas al lado de sus camaradas, luchando y sangrando, disfrutando y sufriendo, matando y agonizando hasta que sólo quedaron tres compañeros de la camada original, Lorich, Fewor y Bakn... Los tres compañeros inseparables que ahora surcaban los cielos a bordo de “Colmillo Griss”.

En su última batalla, los tres fueron asignados a una nueva unidad, en el mundo árido de Hasgon. La unidad se desplegó para atacar una posición de Cultistas de Slaanesh, pero los Heréticos atacaron el Land Raider con fuerte artillería Sónica. La armadura del eficaz Land Raider no pudo soportar estas embestidas y se deformó y desgarró. Las salvas sónicas penetraron en el tanque y alcanzaron a la tripulación, haciendo explotar sus cuerpos y mentes.

Los cuerpos de Fewor y Bakn tampoco lo soportaron, y, mientras se agarraban la cabeza entre aullidos de dolor, les estallaron sus glóbulos oculares y otros órganos internos. Sólo Lorich, con su cuerpo ya integrado en su armazón biónico pudo sobrevivir, pero también a costa de graves heridas.

Rodeado de muerte, Lorich se encontraba tumbado en el suelo agonizando de dolor, cubierto por los restos aún calientes de la carne de sus camaradas. Arrastrándose entre los restos llegó hasta sus dos compañeros de armas, con sus cuerpos arruinados pero aún vivos. Nada se podía hacer. Antes de que  fallecieran, Lorich perpetró una terrible herejía que aún perdura hasta nuestros días. Para salvar a sus camaradas, Lorich, mediante runas de poder mecánicas, logró transcender las consciencias de sus compañeros al espíritu máquina del Land Raider.

Las conciencias de Fewor y Bakn se integraron en el tanque, mezclándose con el espíritu máquina existente. Las nuevas conciencias reorganizaron el caos en el que se había convertido el tanque, y lograron operar las barquillas láser, devolviendo el fuego y destruyendo las armas Disruptivas. Lorich, mal herido, sobrevivió gracias a sus camaradas caídos, que condujeron los restos del Land Raider de vuelta al capítulo.

Y desde entonces los tres hermanos siguen juntos.

Y ahora, descendiendo de los cielos, está la conciencia de Fewor pilotando a “Colmillo Gris”.

Y está la conciencia de Bakn, agazapado a cuatro patas, mostrando sus múltiples colmillos, algunos reales, otros mecánicos, mientras saliva blancos espumarajos por la boca y examina nervioso a su alrededor.

Y ahí están los Eldar, cuyos videntes habían previsto la llegada de Lorich y ansiaban su destrucción por encima de todo. Lo temían pues vieron en él la capacidad de transmutación de conciencia, tecnología no meritoria para los humanos. Temibles sucesos se desencadenarían si el Adeptus Mecanicus asimilaba y propagaba ese poder. Ejércitos de marines no muertos se alzarían para propagar la palabra del emperador a base de Bolter y Espada. La limitación corpórea de los poderosos Marines Espaciales era su punto débil. No podía propagarse más. Por eso Lorich debía morir.

Los microdrones de plasma formaban una red invisible a la tecnología humana, y cuando la primera cápsula atravesó la pantalla, decenas de drones se acoplaron a su armazón, iniciando su autodestrucción. Lorich sólo tuvo tiempo de oír el gruñido de Bank y de notar la alarma de Fewor.

Entonces “Colmillo Gris” estalló en cientos de pedazos y en el cielo se formaron estelas descendentes con los restos de la cápsula.

La segunda cápsula atravesó el camino despejado por Lorich. Algunos drones se acoplaron, y al estallar reventaron el sistema de guía de la cápsula. No tenía mucha importancia.  Los Eldar la había escaneado y descartado como objetivo, al no detectar presencia humana. No había necesidad de hacer nada más.

Serpenteando por el cielo, la segunda cápsula finalmente se estrelló entre las filas enemigas, sin causar daño. Pero entonces, cuando todo parecía bajo control, el reactor sobrealimentado de dicha cápsula se sobrecalentó tal como se había programado. La cápsula estalló, y la explosión termonuclear que causó destrozó a las filas Eldar, llevándose consigo excelentes tropas y valiosas joyas.

Nunca se sabrá si los videntes previeron lo que en realidad iba a suceder. Quizás Lorich era más importante que lo que iba a acontecer y las irreemplazables almas Eldar eran una simple moneda de cambio para un bien mayor. Quizás esa fue su intención. Quizás no.


En la nave orbital de los Lobos Espaciales, Lorich se materializó. Antes de salir del recinto de teleportación, Lorich contempló su martillo de tormenta, comprobando que las dos consciencias que contenían estuvieran aun intactas.

domingo, 26 de marzo de 2017

Beginning of the end

Odurgo Sagarbednev, veteran soldier Skaven of the Pustulus clan, didn’t know, but he had just turned 5, so he had a year to live to overcome the average of a Skaven.

And it was going to be a very special day. Odrog had spent his whole life fighting against other Skaven clans and other underworld creatures, and today, at last, he was going to surface to face an external threat.

His excitement, like those of his compatriots, was growing. The fetid smell characteristic of his clan had increased substantially with the segregation of hormones and bodily fluids. And that whirlwind of excited rats headed down the tunnels running to the surface.

The clan was advancing through the dark tunnels, and as the ducts became narrower, the rats becoming closer and closer together, until Odrog could not stop his muzzle from digging through the holes of the moist and fetid hairy bodies of his companions, increasing the stench.

The excitement was increasing. The moans of his companions grew louder. Odrog suddenly felt the pressure of the clan and was ejected to the surface. The whole army rushed out of the tunnels.

It was a dark night, but Odrog, like all the Skavens, did not know it, nor did it matter, because they could see perfectly in the darkness. And although they were still advancing, Odrog had a little moment of lucidity to contemplate this new landscape. Odrog slowed his run over his brothers and looked up to see those bright lights up in the sky.

Odrog realized that the smell was different. Even the vision was different... he was aware about the fact of being able to see to the horizon. All those things was new to him. The land was calm, spacious, only disturbed by the march of the clan. Odrog seemed to be the only Skaven to realize the sudden change.

Suddenly, something appeared among the stars of the sky ... a kind of foam as it flows through the Clan rivers. A whitish mass with changing aspect. And suddenly, it began to flash.

Odrog vacillated and looked up at the sky, wondering what that would be. And that was the last thought he had. The lightning struck him devastatingly. He did not electrocute him but his body suffered a terrible explosion that volatilized his body and scattered pieces not recognizable of him in a radius of twenty meters.

Due to the explosion, the nearby Skavens fell to the ground. Around the place where Odrog should have existed, a dust had risen, and as he dissipated, they saw a tall, large, and brilliant figure. Very bright.

Faced with the astonishment of the Skavens, the smoke vanished and the Liberator attacked. Many fell before they knew what was attacking them. Other soldiers seemed to react and face the new figure that surrounded them but the Liberator continued to move quickly its hammer and other three heads were crushed in a single blow.

The Skaven's bodies around the figure piled up, but the beautiful gold-plated breastplate did not appear to be littered with the amount of blood flowing from those lifeless bodies. The Liberator continued his carnage without showing any sentiment of the creature that carried it.

While this happened near the last remains of Odrog, other lightning fell between the Skaven army, repeating the same scene throughout the battlefield.

The Stormcast Eternals had arrived. The battle was just beginning, but unfortunately for the Skaven, the end was already known.